Mediante el testimonio de un supuesto integrante del Cártel de Sinaloa incrustado en Canadá queda evidenciada la integración del Cártel de Canadá, que se dedica a la venta de cocaína, metanfetamina y fentanilo esparcidas al interior de un edificio de departamentos en el sur de la Columbia Británica, por lo que esta peligrosa organización criminal ha extendido sus nexos más allá de Estados Unidos.
Dicho Cártel cuenta con la participación de estadounidenses y canadienses para operar en el norte del continente.
Por lo anterior, se fortalece la tesis de que el Cártel de Sinaloa ha buscado operar desde el país de la hoja de maple, extendiendo su radio de influencia más allá de los Estados Unidos, país al que abastece de droga desde mediados de los años 90s, señala una investigación del periodista Ioan Grillo.
Un sujeto identificado como Carlos “N” con acento sinaloense se muestra relajado y tranquilo, mientras conversa con el periodista y su colega en territorio canadiense.
En el departamento arriba señalado se localiza un AR-15 y drogas esparcidas en todo el inmueble.
La investigación realizada por el reportero Ioan Grillo señala que Carlos de veintitantos años llevaba varios años en Canadá, pero hablaba poco inglés, por lo que la conversación fluye en Español sobre su vida, sus creencias – y el narcotráfico en el que estaba involucrado.
Carlos traficaba droga en Canadá como parte de una red de narcotraficantes vinculada al Cártel de Sinaloa que considera a la Columbia Británica un centro estratégico para el mercado canadiense de drogas y para el tráfico de productos al noroeste de Estados Unidos.
“Mandaron gente desde Sinaloa a hacerlo aquí, más cerca de los estados que quieren hacer llegar”, dijo Carlos.
“Los asiáticos aquí consiguen los químicos. Tienen los contactos, principalmente en China, y las traen para nosotros”.
Hablé con Carlos el pasado junio en lo que podría ser la primera entrevista periodística con un afiliado de un cártel mexicano en Canadá, el país donde nací y crecí.
Pero la Real Policía Montada de Canadá (RCMP) lleva varios años siguiendo con alarma el auge de los cárteles en el «Gran Norte Blanco».
“Su presencia es más significativa de lo que la mayoría de la gente cree”, afirma un alto oficial de RCMP.
“Estas organizaciones no solo trafican drogas. Tienen personal sobre el terreno, redes financieras establecidas y alianzas con grupos criminales canadienses que datan de más de una década”.
Sin embargo, la conexión canadiense con el narcotráfico saltó a los titulares este año cuando el presidente Donald Trump atacó a Canadá por el tráfico de fentanilo hacia el sur, dirigido a estadounidenses.
Luego de asumir el poder el 20 de enero, Trump ha utilizado este asunto para justificar la imposición de aranceles a los productos canadienses, llevando a Norteamérica al borde de una guerra comercial.
Lo cierto es que las autoridades canadienses han respondido que la cantidad de fentanilo incautado en su territorio es insignificante en comparación con la que proviene de México.
A su vez, en el año fiscal 2024, agentes de la Oficina de Aduanas y Patrulla Fronteriza (CBP) de Estados Unidos incautaron 20 kilos de fentanilo en la frontera canadiense, en comparación con 9,500 kilos en la frontera sur.
Sin embargo, la frontera canadiense es muy diferente, mucho más extensa y menos fortificada que la del Río Grande.
Es de destacar que los contrabandistas podrían estar transportando mucho más fentanilo a través de las Montañas Rocosas hacia Estados Unidos, que no está siendo recogido por agentes estadounidenses.