El informe destaca que, con la inclusión de nuevos indicadores, los delitos financieros se han convertido en la economía ilícita más extendida a nivel mundial, superando al tráfico de personas.
En un mundo cada vez más interconectado, la amenaza del crimen organizado a nivel global se ha convertido en un desafío sin precedentes. El día de ayer, en un esfuerzo por analizar y abordar esta creciente amenaza, la Iniciativa Global Contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC, por sus siglas en inglés) lanzó la más reciente versión de su Global Organized Crime Index edición 2023. En esta edición de Día Cero analizaremos los hallazgos globales de esta métrica.
Un vistazo a la historia de GITOC y el Global Organized Crime Index
La historia de GITOC se remonta a su fundación en 2013, la organización fue creada con una visión clara: movilizar un enfoque estratégico global para enfrentar el crimen organizado transnacional. Esto incluye fortalecer el compromiso político, construir una base de evidencia analítica, interrumpir las economías criminales y desarrollar redes de resistencia en comunidades afectadas. La década pasada ha sido testigo de un arduo trabajo en la búsqueda de estas metas a razón de que en sus primeros diez años de vida la organización se ha transformado en un referente global de los estudios de crimen organizado y en la creación de resistencia y resiliencia a nivel internacional.
En 2021, la GITOC lanzó la primera edición del Global Organized Crime Index, pronto su propuesta se transformó en una herramienta sin precedentes en la lucha contra el crimen organizado. El índice se convirtió rápidamente en el producto estrella de la organización y ha recibido una respuesta abrumadoramente positiva por parte de gobiernos, expertos, sociedad civil, académicos y medios de comunicación.
Este año, GITOC presenta la segunda edición de la métrica, mejorado y ampliado. Mientras que la primera edición analizó 10 mercados criminales, esta segunda versión abarca 15, incluyendo sectores en crecimiento como el crimen financiero y el crimen cibernético. Además, se ha incorporado al sector privado en el análisis, brindando una imagen más detallada de la economía ilícita global.
La fragmentación global post COVID19 y la evolución de la delincuencia organizada
La pandemia de COVID19, además de la devastación sanitaria, ha dejado cicatrices en la sociedad y la economía a nivel global. Pero, a medida que el mundo se recupera, surgen preocupaciones aún más profundas. El informe señala que, lejos de un mundo unificado, nos enfrentamos a una creciente fragmentación. Las tensiones políticas y económicas, así como las desigualdades económicas y la inseguridad alimentaria, se han intensificado.
En este contexto, el crimen organizado ha encontrado terreno fértil para prosperar. Los conflictos y la inestabilidad política que se han desatado a nivel global han creado oportunidades para actores criminales. Ya sea mediante la explotación de vulnerabilidades, la corrupción a gran escala o el aprovechamiento de la escasez de recursos, el crimen organizado ha extendido sus tentáculos.
El informe destaca que, con la inclusión de nuevos indicadores, los delitos financieros se han convertido en la economía ilícita más extendida a nivel mundial, superando al tráfico de personas. Esto resalta la naturaleza lucrativa y en constante evolución del crimen organizado. Además, el informe reafirma que la implicación estatal en la criminalidad sigue siendo una fuerza dominante, especialmente en estados autoritarios.
También, expresa que el mundo se divide no solo en términos geopolíticos, sino también en líneas sociales, económicas y políticas. Estas divisiones están facilitando el aumento del crimen organizado. La información y la desinformación se propagan fácilmente en nuestra sociedad interconectada, y los esfuerzos de resiliencia no han logrado mantener el ritmo de los desafíos.
Perspectivas a futuro del índice
La organización planea actualizar el índice cada dos años, permitiendo una medición a lo largo del tiempo de los cambios en las economías ilícitas y el desarrollo de la resistencia. Es importante destacar que este índice no es simplemente un ejercicio analítico; está diseñado para enriquecer la base de evidencia y permitir respuestas políticas más efectivas de combate al crimen organizado. Como periodistas y analistas de temas de seguridad pública y nacional es nuestra responsabilidad señalar que, aunque un análisis puede revelar el problema, no proporciona la solución. Todos los involucrados en la lucha contra el crimen organizado están instados a utilizar la evidencia presentada en este informe como una herramienta para efectuar un cambio real.
Del mismo modo, es importante señalar que el informe de este año demuestra que el crimen organizado sigue siendo un desafío profundo en todo el mundo, afectando tanto a países desarrollados como en desarrollo. Esto representa un obstáculo significativo para la cooperación internacional en medio de crecientes disparidades políticas, sociales y económicas a nivel global.
Por su parte, Mark Shaw, director de GITOC, hace un llamado a la acción claro y contundente en el prólogo del estudio. En base al análisis proporcionado en este informe, se necesitan acciones estratégicas para abordar el crimen organizado a nivel global. Esto incluye:
1. Un enfoque más estratégico para abordar el crimen organizado a nivel mundial.
2. Priorizar la lucha contra el crimen financiero y su relación con la corrupción.
3. Prestar atención a la conexión entre el crimen organizado y los conflictos.
4. Duplicar los esfuerzos para fortalecer la resistencia en comunidades vulnerables.
5. Defender y ampliar el espacio para la sociedad civil en el diálogo y la formulación de políticas sobre el crimen organizado.
6. Analizar y colaborar más estrechamente con el sector privado para reducir su posible facilitación de actividades ilícitas.
Con lo que argumenta que la lucha contra el crimen organizado a nivel global es un desafío continuo que requiere una acción estratégica concertada. Por esta razón, el Global Organized Crime Index proporciona una herramienta valiosa en esta lucha y la sociedad en su conjunto debe tomar medidas para abordar este problema que afecta a comunidades en todo el mundo.
Así, el informe es claro en sus conclusiones: el crimen organizado es una amenaza continua para la seguridad humana, el desarrollo y la justicia. A pesar de algunas mejoras en regiones específicas, los niveles de crimen organizado siguen en aumento. La cooperación internacional se ha fortalecido, pero a menudo sigue líneas geopolíticas existentes.
En última instancia, el informe proporciona una visión reveladora de cómo el mundo actual se enfrenta a una creciente amenaza del crimen organizado. Además de sus datos, el verdadero valor del informe radica en su capacidad para alimentar un debate global sobre la naturaleza cambiante del crimen organizado y cómo fortalecer la resiliencia.
Como sociedad, enfrentamos el desafío de abordar esta realidad y trabajar juntos para encontrar soluciones efectivas. Dejemos aquí esta discusión estimado lector y retomémosla para la siguiente semana, cuándo analicemos los resultados del perfil de México.