Agobiados por el aumento de la delincuencia, las autoridades de seguridad pública-interior-nacional no parecen decididos a reorganizar todo el aparato de defensa cívica y militar que ayude a combatir al crimen organizado.

La nueva estrategia nacional de seguridad del gobierno lopezobradorista opera sobre mecanismos humanistas, pero con las estructuras coercitivas del pasado. Para ser funcional, la nueva estrategia requeriría de lo siguiente:

1.- Ley Nacional de Inteligencia. La inteligencia se resume al acopio y procesamiento de la información para la soberanía del Estado ante la confrontación de bandas delincuenciales, intereses de otras naciones y garantías de estabilidad social para el desarrollo interno. El aparato actual de inteligencia carece de formalización, objetivos operativos y personal capacitado. La ley de Seguridad Nacional incluye la inteligencia. Pero ante la propuesta y necesidad de un Sistema Nacional de Inteligencia del nuevo gobierno, se requiere de una ley federal que organice a todas las oficinas de inteligencia del sector público, privado y académico.

2.- Ley de Seguridad Interior. La participación de las fuerzas armadas en labores de apoyo a la seguridad pública se hizo en función de la autorización constitucional cuando existan atentados contra la seguridad interior. El concepto viene desde la Constitución de Cádiz de 1812 (entonces como “orden interno”), pero carece de ley reglamentaria. Existen leyes de seguridad publica y de seguridad nacional, pero la interior como síntesis de estas dos se mueve en la opacidad y la falta de reglamentación. El 21 de diciembre del 2017 fue promulgada la Ley de Seguridad Interior del presidente Peña Nieto, pero su impugnación en la Suprema Corte le dio carácter de “invalidación total.

3.- Consejo de Seguridad Nacional. Al inicio del gobierno de Vicente Fox se creó el gabinete de seguridad nacional y luego se transformó en Consejo de Seguridad Nacional, pero su disfuncionalidad llevó a mover en 2002 a su titular, el académico Adolfo Aguilar Zinser, experto en relaciones estratégicas México-EE. UU., y enviarlo como representante en la ONU. El Consejo regresó a ser gabinete de seguridad nacional, aunque en la Ley de Seguridad Nacional de diciembre del 2005 se incluyó como estructura, sin titular. La ley sigue vigente también sin titular del CSN.

4.- Política de defensa nacional. Al reunirse formalmente en campo abierto con los secretarios de Defensa Nacional y Marina en febrero de 2013, el presidente Peña Nieto los instruyó para redactar una política de defensa nacional. Aunque ambas dependencias tenían ya principios formales para su sistema educativo, de todos modos el proyecto no salió. La política de defensa nacional sería el conjunto de principios, estrategias y funciones conjuntas y la definición más operativa de lo que significa la defensa nacional, incluyendo las tres seguridades y sobre todo la interior.

5.- Plan de defensa nacional. Si Defensa Nacional y Marina tienen planes y programas operativos como armas en sus especialidades, se requieren de planes concretos para situaciones en las que se requiera la presencia y la acción de las fuerzas armadas. La participación de soldados y marinos en labores de apoyo a la seguridad pública por crisis de seguridad interior se hizo sin tener planes generales operativos especiales conjuntos. La organización de la Guardia Nacional tomó a las fuerzas armadas sin esos planes.

6.- Estado mayor conjunto de las fuerzas armadas. Los secretarios de Defensa Nacional y de Marina en el gobierno de Peña Nieto desarrollaron una amistad muy personal que derivó en una funcionalidad operativa que facilitó las operaciones conjuntas. Sin embargo, las dos armas se vieron en la necesidad de una mejor y mayor institucionalidad y de planes operativos conjuntos. Los estados mayores conjuntos funcionan en sistemas presidenciales con ministros de defensa y marina civiles y la necesidad de definición de programas operativos funcionales.

7.- Doctrina de poder nacional. El poder nacional –esencia de la seguridad nacional– está resumido en la doctrina militar como “la capacidad del Estado movilizada para alcanzar y preservar los intereses y objetivos nacionales. Es la expresión del conjunto de recursos políticos, culturales, económicos, sociales, demográficos, tecnológicos y geográficos, de los cuales dispone el Estado mexicano que han sido organizados para su empleo estratégico. Se encuentra integrado por los campos político, económico, social, cultural, militar, tecnológico y diplomático”.

8.- Intereses nacionales en la geopolítica. Los principios de independencia y soberanía son parte esencial de la retórica de la autonomía de los pueblos y se basan en los principios de l existencia del Estado. Pero además de esos principios hay puntos concretos que se llaman intereses nacionales. Las doctrinas de seguridad nacional de México los asume, pero no los potencia en tanto que la política exterior de México no es imperialista, ni de conquista, ni de exacción de recursos de otras naciones.

Carpetas

  • Viene la presión de los EE. UU. sobre México en materia de drogas, pero sin que el gobierno estadunidense haga cosas concretas para combatir el consumo. La comunidad de seguridad nacional había recibido mal la decisión de México de cancelar en los hechos la Iniciativa Mérida de junio de 2008 que le permitía a los EE. UU. meterse en la política antidrogas mexicana.
  • Esta semana saldrán las cifras de julio en materia de seguridad y las estadísticas del Sistema Nacional de Seguridad Pública son pesimistas. Los asesinatos y delincuencia suben, sin que las áreas responsables den una explicación precisa y sin que se noten nuevas estrategias para nuevos comportamientos criminales.

El autor es director del Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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