En pleno choque con Estados Unidos y bajo la sombra de presiones externas que han llegado incluso a plantear intervenciones contra el crimen organizado en territorio nacional, el Gobierno de México cerró filas en torno a la soberanía.
Desde Puebla, en la conmemoración del 164 aniversario de la Batalla del 5 de mayo, el secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo, y la presidenta Claudia Sheinbaum enviaron un mensaje inequívoco: el nacionalismo y la independencia no están en negociación.
El acto cívico-militar, realizado en el Mausoleo al General Ignacio Zaragoza, se convirtió en una reafirmación política y simbólica.
El general Trevilla Trejo colocó el episodio de 1862 como un referente vigente ante el contexto actual, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum endureció el tono frente a quienes —dijo— apuestan por ver a México subordinado.
“La batalla del 5 de mayo de 1862 representa el símbolo máximo de defensa de nuestra soberanía nacional y la capacidad de resistencia del pueblo de México ante potencias extranjeras”, sostuvo el titular de la Defensa.
No fue una evocación menor: en el discurso castrense, la historia se utilizó como espejo del presente.
El general recordó que el nacionalismo mexicano no surgió de manera espontánea, sino que se consolidó tras episodios traumáticos como la guerra de 1847.
Aquella derrota, dijo, permitió construir la unidad que más tarde haría posible la victoria frente al ejército francés, considerado el más poderoso de su época.
“MÉXICO HA RESISTIDO ANTES Y ESTÁ PREPARADO PARA HACERLO NUEVAMENTE”

“Ese episodio fue una gran lección que permitió encarar con unidad nacional la memorable batalla del 5 de mayo de 1862”, afirmó.
La narrativa del mando militar fue clara: México ha resistido antes y está preparado para hacerlo nuevamente.
Extendió esa línea histórica hasta la Revolución Mexicana y la Segunda Guerra Mundial, etapas en las que —según explicó— el nacionalismo adquirió una dimensión social más profunda y proyectó la fuerza de la soberanía incluso más allá de las fronteras.
En ese marco, Trevilla destacó el papel del Servicio Militar Nacional (SMN), no solo como instrumento de defensa, sino como una herramienta de formación cívica.
Frente a miles de jóvenes, subrayó que el modelo ha evolucionado hacia un enfoque integral que promueve disciplina, valores, derechos humanos y sentido de identidad.
“Ustedes ya forman parte de los más de siete millones de mexicanos que conforman las reservas para responder a cualquier amenaza”, dijo a los conscriptos.
El mensaje no ocurrió en el vacío.
Coincidió con un momento de tensión bilateral, marcado por señalamientos desde Estados Unidos sobre el combate a los cárteles y el caso del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
En ese contexto, la ceremonia adquirió un tono de advertencia institucional: la soberanía se defiende desde el Estado, pero también desde la cohesión social.
“NINGUNA POTENCIA NOS VA A DECIR A LOS MEXICANOS CÓMO NOS GOBERNAMOS”

La presidenta Claudia Sheinbaum reforzó esa postura con un discurso frontal.
“A quienes piensan que la presidenta se arrodilla están destinados a la derrota”, lanzó, en alusión directa a sus críticos.
La mandataria fue más allá: “Ninguna potencia nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos”.
Para Sheinbaum, la libertad y la independencia son sinónimos de soberanía, un principio que —insistió— no puede ser vulnerado bajo ningún argumento, ni siquiera en nombre de la cooperación internacional.
Al citar a Benito Juárez —“el respeto al derecho ajeno es la paz”—, la presidenta enmarcó su postura en la tradición histórica del Estado mexicano.
Pero también dejó claro que la cooperación con otros países tiene límites: no puede traducirse en imposición ni en intromisión.
“Cada herida fortalece el espíritu de México y nada puede estar por encima de la soberanía”, afirmó.
El mensaje fue acompañado por el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, quien respaldó la posición federal con una frase que sintetizó el tono del acto: “Queremos paz, pero no sumisión; queremos cooperación, pero no imposición; queremos justicia, pero no intromisión”.
Así, el 5 de mayo volvió a ser algo más que una conmemoración histórica.
Se convirtió en una declaración política en medio de un escenario internacional complejo, donde el Gobierno mexicano busca fijar límites claros frente a cualquier intento de injerencia.
El desfile, la toma de protesta de más de 31 mil soldados del SMN y la evocación de los héroes de 1862 sirvieron como telón de fondo para un mensaje central: el nacionalismo, entendido como cohesión, identidad y defensa del territorio, sigue siendo el eje del discurso oficial.
DISCURSO DEL GENERAL RICARDO TREVILLA TREJO

A continuación, el discurso del general Ricardo Trevilla Trejo (fragmentos relevantes, 5 de mayo de 2026, puebla)
“La batalla del 5 de mayo de 1862 representa el símbolo máximo de defensa de nuestra soberanía nacional y la capacidad de resistencia del pueblo de México ante potencias extranjeras.
El nacionalismo mexicano se originó desde nuestra Independencia y tuvo un gran impulso en la gesta heroica de 1847… ese episodio fue una gran lección que permitió encarar con unidad nacional la memorable batalla del 5 de mayo de 1862.
El Ejército de Oriente, comandado por el General Ignacio Zaragoza, derrotó al Ejército francés, el más poderoso de aquella época; de ahí la importancia de este hecho de armas que fortaleció nuestra identidad y cohesión social.
En otros eventos trascendentales como la Revolución Mexicana, el nacionalismo adquirió una dimensión social más profunda… y durante la Segunda Guerra Mundial el pueblo de México llevó la defensa de su soberanía más allá de nuestras fronteras.
La situación prevaleciente en esa época originó la necesidad de fortalecer a las Fuerzas Armadas… de donde surge el Servicio Militar Nacional para preparar a la población en tareas de defensa y formación cívica.
En la presente administración, el Servicio Militar Nacional ha evolucionado hacia un enfoque social e integral que fortalece en las y los jóvenes la disciplina, la responsabilidad social, los valores, el respeto a los derechos humanos, el patriotismo y la identidad nacional, pero sobre todo el amor a México.
México necesita de jóvenes leales y honorables, con principios y valores, que sigan defendiendo su integridad, su independencia y su soberanía.
Ustedes ya forman parte de los más de siete millones de mexicanos que conforman las reservas para responder a cualquier amenaza”.