A tan solo 55 días de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), tenga a su primer presidente elegido por el pueblo, y emanado de una comunidad mixteca e indígena, Hugo Aguilar Ortiz se convertirá, el próximo 1º de septiembre de 2025, en el titular del Poder Judicial.
Esta es la segunda ocasión en la historia de México que un indígena, abogado de profesión se hará cargo de la cede del Máximo Tribunal del país.
Se trata de un abogado mixteco, de 52 años, que se mudará el 1 de septiembre a la Corte, la exclusiva institución que ha tardado casi dos siglos en volver a estar encabezada por un indígena, a pesar de que son el 15% de la población, de acuerdo a cifras del INEGI.
El otro gran abogado que tuvo esa alta responsabilidad fue Benito Juárez García.
De acuerdo al diario español El País, para el próximo presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), “Hay un sueño latente, permanente, en los pueblos de estar en las instancias de toma de decisión.
Será el sustituto de la presidenta de la SCJN, Norma Piña quien tuvo sus fuertes y reiterados encontronazos con la 4T, de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum.
Desde sus oficinas en Circuito Interior, se dice feliz, pero con una gran responsabilidad: “Ahora tengo la posibilidad de sostener en la Corte todos los temas que he trabajado a lo largo de 30 años y de imprimirlos en las resoluciones”, sostuvo.
El abogado Hugo Aguilar es de San Agustín Tlacotepec, una comunidad de mil habitantes de Oaxaca, donde él fue pastor y cultivó la tierra.
Hijo de un maestro y una agricultora, revolucionó el derecho indígena en su Estado.
Estudió Derecho y defendió a profesores y comuneros perseguidos, asesoró en conflictos agrarios frente al Gobierno.
Dio el gran salto al pasar al Ejecutivo estatal en 2011 y al federal en 2018, con Andrés Manuel López Obrador.
Desde ahí, como coordinador de Derechos Indígenas del INPI (el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas), fue el cerebro detrás de las polémicas consultas para los megaproyectos y también reformó la Constitución para proteger a las comunidades como sujeto político.
Tras haber ganado la elección judicial y con la mayoría de las preocupaciones de la vida resueltas, dice, se va a volcar en su nueva tarea: “El gran motor de mi vida es cambiar realmente el sistema de justicia, aunque sea un centímetro”.
Según El País, Hugo Aguilar reconoce que su familia está preocupada de que vaya a estar “en medio de muchos intereses, muchas inercias”, pero él repite: “Cada decisión, cada hoja, cada letra, cada pensamiento que voy a plantear en la Corte va a ser para mejorar el sistema de justicia de este país, no me anima ningún otro interés, ni económico, ni político, ni social”.
¿Al futuro presidente de la Corte se le cuestiona sobre qué consejo le han dado desde su comunidad para esta etapa?
Aguilar Ortiz respondió que el gran consejo es que no deje de ser yo, que no permita que me coma lo otro y con lo otro está pensando no solo en el aspecto cultural o social, de que yo me vuelva de la alta sociedad y que ya no regrese al pueblo.
No, sino que no me domine la ambición, el dinero, el poder y que mañana sea otro igual como el que estoy ahora sustituyendo.
También se le cuestionó que su lema durante la campaña judicial era: “Un ministro indígena en la Suprema Corte”.
Ha llegado a un presidente indígena en la Suprema Corte.
¿Le sorprendió el resultado?
Al respecto, el abogado oaxaqueño aclaró que, al principio, según sus cálculos, le alcanzaba para pelear el noveno lugar.
Pero conforme íbamos a las regiones, se sumaban cada vez más comunidades.
“En el segundo mes de campaña pasamos al ámbito urbano. Aquí en la ciudad hice muchas reuniones, del ámbito sindical, con firmas de abogados… Y percibí que la propuesta genuina de cambio en el sistema de justicia les pareció viable y atractiva”, aclaró.

PELEÓ PALMO A PALMO POR GANAR LA CORTE
Aguilar Ortiz reconoció que ya en el último tramo dije: “Podemos pelear el primer lugar”.
Porque la última encuesta me ponía tercero, pero se había hecho mediante sondeo telefónico y en las comunidades nadie trae celular.
Entonces, seguramente nadie respondió.
Y yo dije: ahí tenemos un colchón de votos que no están reflejados en la encuesta. Y así fue.
El País refiere que en las últimas semanas se le ha presentado como el elemento que pudo salvar la legitimidad de una elección polémica, muy cuestionada, con una muy baja participación.
Y el futuro ministro presidente del Máximo Tribunal del país aseguró que no estaría ahí si no fuera por la reforma.
Hace año y medio yo no tenía ninguna posibilidad de ser ministro. Era inimaginable.
Me dicen: “Te puso el Ejecutivo”. El Ejecutivo en este Gobierno puso cinco ministros.
¿Por qué no me puso a mí? Con la reforma se me abrió la posibilidad, no solo a mí, a los pueblos también.
No sé cómo se mire desde otro ángulo, pero la sola posibilidad de participar como candidato ya era un acto de justicia.
NO HABRÍA SIDO CANDIDATO CON OTRO MODELO
El próximo presidente de la Suprema Corte dijo que no habría sido candidato nunca en mi vida en el otro modelo.
Cuando se hizo la reforma, pedimos que se incorporaran acciones afirmativas para que, en distritos judiciales mayoritariamente indígenas, hubiera jueces indígenas.
No prosperó. Entonces, yo me puse como candidato indígena sin que hubiera base legal.
No hay una cuota indígena. Yo lo hice valer porque eso soy. Y todo mundo lo vio viable.
Yo no fui a presentarme como el gran jurista, como el constitucionalista con estudios en el extranjero. No. Soy indígena, he estudiado cómo hacer justicia acá y voy a llevar la voz, concluyó.
Fuente: El País y EFE.