La crisis política que atraviesa Sinaloa volvió a trasladarse este lunes a las calles de Culiacán, donde ciudadanos, empresarios y representantes de sectores políticos se concentraron frente al Palacio de Gobierno para exigir que Rubén Rocha Moya no regrese a la gubernatura y, sobre todo, que su salida no derive en la continuidad del grupo político identificado con su administración.
Bajo las consignas “Fuera Rocha” y “Fuera Rochismo”, los manifestantes realizaron la denominada “Manifestación por la Dignidad de los Sinaloenses”, en un momento de creciente incertidumbre sobre quién asumirá de manera interina el Poder Ejecutivo estatal, luego de los recientes movimientos de Rocha Moya, quien regresó formalmente al cargo el viernes y solicitó una nueva licencia apenas un día después.
La protesta colocó nuevamente en el centro del debate la sucesión en Sinaloa y elevó la presión sobre el Congreso local, que deberá definir el relevo del mandatario. Para los participantes, la discusión no debe limitarse a encontrar a una persona que ocupe temporalmente la gubernatura, sino a determinar si el estado tendrá un cambio de rumbo o si continuará bajo las mismas estructuras políticas.
Frente al Palacio de Gobierno, decenas de ciudadanos corearon “¡Fuera Rocha!” y “¡Fuera Morena!”, mientras desplegaban lonas y mensajes en los que rechazaron cualquier intento de mantener al llamado rochismo al frente de la administración estatal.
El activista y chef Miguel Taniyama fue uno de los principales oradores de la concentración. Desde la movilización llamó a los sinaloenses a organizarse y a privilegiar lo que denominó el bien común, al tiempo que pidió a las familias mantenerse unidas frente a la crisis de seguridad y empleo que, sostuvo, afecta a la entidad.
Su discurso fue acompañado por reclamos contra el gobernador con licencia y contra el partido en el gobierno. Para los manifestantes, la inconformidad no se reduce a la figura de Rocha Moya, sino que alcanza a su equipo político y administrativo.
PIDEN AL CONGRESO ESTATAL ACTUAR CON INDEPENDENCIA
Uno de los planteamientos más insistentes durante la protesta fue que ningún integrante del gabinete que acompañó al mandatario debería ser considerado para sucederlo. El argumento es que la entidad requiere una ruptura con las estructuras que han gobernado durante los últimos años y no simplemente un cambio de nombre en la titularidad del Ejecutivo.
Los manifestantes utilizaron ese contexto para insistir en que el Congreso estatal debe actuar con independencia y privilegiar los intereses de la población por encima de acuerdos partidistas o de grupo.
SE SUMA EL SECTOR EMPRESARIAL
A la presión ciudadana se sumó el sector empresarial. El Consejo Sinaloense de Empresarios (CSE) dirigió un pronunciamiento al Congreso del Estado en el que sostuvo que Sinaloa “ha llegado a un punto de inflexión”, por lo que la definición del próximo gobernador requiere una decisión “firme, responsable y a la altura de las circunstancias”.
El organismo, encabezado por Luis Osuna Vidaurri, planteó que la designación debe responder al interés de los sinaloenses y no a intereses partidistas, personales o de grupo.
El CSE reclamó que quien llegue al Poder Ejecutivo cuente con una trayectoria capaz de generar confianza entre la sociedad y tenga las condiciones necesarias para enfrentar la situación que vive el estado. Además, subrayó la importancia de que el nuevo gobierno tenga respaldo y coordinación con la administración federal para atender los problemas de seguridad, gobernabilidad y desarrollo.
El pronunciamiento empresarial coincide así con el reclamo expresado en las calles: la sucesión no debe convertirse en un mecanismo para preservar las estructuras del gobierno saliente.
La protesta también refleja el desgaste de la figura de Rocha Moya entre sectores de la sociedad que consideran que su administración quedó marcada por la crisis de seguridad y por cuestionamientos políticos que han debilitado la confianza en las instituciones estatales.
La movilización deja así una advertencia política: cualquier relevo que sea percibido como una extensión del gobierno de Rocha Moya enfrentará desde el primer momento cuestionamientos de sectores ciudadanos y empresariales.
Mientras el Congreso define el camino para resolver la ausencia del gobernador, la presión social aumenta. Ciudadanos y empresarios demandan que la nueva etapa política de Sinaloa comience con un perfil que pueda reconstruir la confianza y enfrentar la violencia, la inseguridad y los problemas económicos del estado.