Washington.- El rey Carlos III del Reino Unido logró con su visita de Estado a Washington rebajar las tensiones entre el Gobierno británico y la Administración de Donald Trump, aunque no evitó los temas de fricción, con varias pullas veladas a Estados Unidos, algunas de ellas disfrazadas con el inconfundible humor británico.
El monarca protagonizó el martes la jornada central de la visita junto a la reina Camila, al ser recibido por Trump y Melania en una ceremonia de honor en la Casa Blanca, pronunciar un discurso ante el Congreso y regresar por la noche a la residencia presidencial para una cena de gala.
ESTADOS UNIDOS HABLA INGLÉS
Fue en esa cena, celebrada en la Sala Este de la Casa Blanca y amenizada con un refinado menú de gastronomía francesa y vinos estadounidenses, donde el monarca británico hizo gala de sus características con varias bromas que Trump encajó con deportividad.
Durante su discurso, Carlos recordó que Trump suele afirmar, en referencia a la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, que si no fuera por los estadounidenses toda Europa hablaría hoy alemán, un comentario que el republicano utiliza para subrayar la dependencia europea.
«Me atrevo a decir que, si no fuera por nosotros, ustedes hablarían francés», bromeó Carlos ante las risas de los invitados, incluido el propio Trump y varios miembros de su Gobierno.
El rey aludía así a la rivalidad histórica entre británicos y franceses por la colonización de Norteamérica, antes de la independencia de Estados Unidos hace 250 años.
LOS BRITÁNICOS «REMODELARON» LA CASA BLANCA
Carlos continuó con las bromas y aseguró que, en esta nueva visita, no había podido apreciar los «reajustes» en el Ala Este, que fue derribada por Trump para construir un polémico salón de baile.
«Lamento decir que nosotros, los británicos, hicimos nuestro propio intento de remodelar la Casa Blanca en 1814», dijo, en referencia a cuando tropas británicas incendiaron el edificio durante la guerra angloestadounidense.
Carlos regaló al presidente una campana del submarino británico HMS Trump de la Segunda Guerra Mundial, sin relación con la familia del mandatario.
«Que sirva como testimonio de la historia compartida de nuestras naciones y de su brillante futuro. Y si alguna vez necesitan contactarnos, no duden en tocar la campana», añadió.