La presente administración en la Ciudad de México es considerada la más violenta de la que se tiene registro desde 1999, pues de acuerdo con la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad  (PGJ-CDMX) señalan que entre el 5 de diciembre pasado y el 29 de mayo, han registrado 730 homicidios dolosos, en 716 carpetas de investigación, es decir, 10% más que el mismo periodo de 1999, cuando se contabilizaron 587 víctimas.

De acuerdo con la Policía de Investigación (PDI) la zona más violenta se encuentra en las fronteras de la Ciudad con el Estado de México en las alcaldías de Iztapalapa (184 eventos); Gustavo A. Madero (131 homicidios) y destaca en tercer lugar Álvaro Obregón, con 61 casos.

Además, indica que la PGJ-CDMX ha resuelto apenas 40 casos en su totalidad, de acuerdo a un sistema de medición desarrollado por los propios investigadores, en el que se considera que una carpeta se completó al detener a un presunto responsable.

De estos 730 casos, el reporte de la PGJ-CDMX señala que 266 casos fueron por ajuste de cuentas, tipificación que por primera vez se registra y muestra la lucha entre diversas facciones criminales que operan en la Ciudad y realizan actos delictivos como: venta de droga, extorsión, invasión de predios y cobro de piso, entre otros ilícitos.

Otras 104 muertes fueron por riñas callejeras y 99 personas más perdieron la vida a consecuencia de un robo.

Del total de muertes:

  • 529 fueron con armas de fuego
  • 87 con arma blanca
  • 48 víctimas murieron por golpes.
  • 83% de los occisos son hombres y 17% mujeres

El estudio menciona que este brote de violencia se debe a la pugna entre grupos delictivos dedicados al narcomenudeo, principalmente el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) que ha desplazado a La Unión Tepito, Cártel de Tláhuac y La Anti-Unión Tepito, con la que presuntamente hay un acuerdo de colaboración.

Sin embargo,  el CJNG se dedica a eliminar a integrantes de las otras células.

El perfil de los sicarios en la entidad proviene de familias disfuncionales, son adictos a alguna droga y tienen antecedentes penales, por delitos como: robo, lesiones, delitos contra la salud o extorsión, por lo que conocen el sistema penitenciario y el proceso de la justicia en la Ciudad de México.

Además, pertenecen a una clase media o baja y que tienen de entre 25 a 40 años de edad. Todos de hogares problemáticos y con familiares en prisión o con antecedentes penales. Se integran a “grupos locales” por sentido de pertenencia y luego son más grandes para la distribución de drogas.

Tienen fácil acceso a armas de fuego y la mala iluminación durante las noches o madrugadas facilitan la comisión de homicidios. También hay un mayor número de mujeres, entre los 17 y 22 años que son ejecutadas por involucrarse con distribuidores de drogas al menudeo o sicarios y son “víctimas ajenas” a la problemática por lo que son ejecutadas o terminan en prisión.