Un abogado de María Eva Ortiz, madre de José Antonio Yépez Ortiz “El Marro”, fue perseguido y ejecutado la noche de este domingo en el Libramiento Norte de Irapuato, Guanajuato, luego que su clienta, así como una de sus hijas y una sobrina fueron liberadas tras ser detenidas en un operativo fallido a cargo de la Fiscalía de Guanajuato, el pasado 20 de junio.

El abogado Luis “N”, de 29 años y originario de la ciudad de Celaya, circulaba con una caravana de vehículos que salió del penal de Puentecillas, ubicado en la ciudad de Guanajuato, tras la exoneración de María Eva Ortiz.

Sin embargo fue perseguido por otro vehículo desde donde le dispararon e hirieron en la cabeza. Esto ocasionó que el vehículo, un Volkswagen color rojo saliera del camino y volcara. De acuerdo con la Fiscalía de Guanajuato

Los hechos ocurrieron alrededor de las 21:00 horas del domingo.

En este viaje, el abogado había sido previamente detenido en un filtro de policías municipales de Silao junto con la camioneta color gris en la que la madre de “El Marro” habría salido del penal.

El auto del defensor aparece en un video en la que presuntamente se oye la voz de “El Marro” quien asegura que policías de Silao pusieron un filtro para revisar el vehículo de su madre por estar relacionados con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y acusa a este grupo de haber matado al abogado.

Policías de Silao se niegan a patrullar

Además, la serie de amenazas que lanzó “El Marro” contra las autoridades tras la detención de sus familiares y el asesinato de policías municipales la madrugada del lunes, ha provocado miedo en la corporación de seguridad en Silao, por lo que desde este lunes se negaron a salir a patrullar.

La madrugada del  lunes un grupo armado disparó contra un convoy de policías, con saldo de tres oficiales muertos y un herido.

Los oficiales aseguran que no saldrán a las calles porque temen por su seguridad e integridad.

Por ello, el director de seguridad ciudadana del municipio de Silao, Luis Felipe Hernández Lara, dialogó con los uniformados para convencerlos de que salgan a vigilar. Tras el diálogo, los policías aceptaron regresar a las calles equipados con armas de fuego y chalecos antibalas, para enfrentar nuevas agresiones. Finalmente se pidió apoyo de policías estatales en la región para reforzar la vigilancia.