Según datos del Centro Nacional de Información del Secretariado Ejecutivo Nacional de Seguridad Pública, la cifra es tan escandalosa que permitiría equipar a más de la mitad de policía del país.

“Si se considera que hay 400 mil policías en México, quiere decir que cada año entra un arma para cada uno de ellos o para la Sedena, sin embargo del flujo de municiones no se tiene un cálculo. Es un problema muy grave”, dijo  David Pérez Esparza, titular de dicha organización.

Además, se trata de arsenal que está por encima de las armas adquiridas por el gobierno de México, pues en agosto pasado el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, informó que en los ocho meses de la actual administración, Sedena adquirió 7 mil 927 armas. También señaló que en 2018, el año que más adquisiciones se hicieron de este tipo, en la última década, se compraron 5 mil 301.

Aunque no se tiene un indicador actual del valor de esas armas que pasan de Estados Unidos a México, en 2010, la Organización de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) calculó a cuánto equivaldrían las armas que pasaban entonces. En el estudio La Globalización del Delito se valoró en 20 millones de dólares.

Pérez Esparza aseguró que 7 de cada 10 armas que utiliza el crimen organizado provienen de Estados Unidos y que la presencia de ellas ha provocado que “en algunas entidades 80% de los homicidios se cometa con arma de fuego, cuando hace años esta cifra era de 50%; es decir, no sólo aumentaron los homicidios sino que la letalidad aumentó. Antes la gente se mataba con botellas o piedras, no es lo mismo matar a alguien con un bat afuera de un bar que con un cuerno de chivo y provocar una masacre”.

Señaló también que los estados más armados, específicamente con armas largas son Michoacán, Jalisco, Sinaloa, Tamaulipas y con armas cortas, Estado de México y Ciudad de México.

Los principales cruces fronterizos donde se realiza este tráfico ilícito son: Tijuana- Mexicali, Juárez- El paso, Nuevo Ladero –Matamoros.