Integrantes del Ejércio mexicano han diseñado y fabricado sus propios vehículos todo terreno Cimarrón II y Kitam II, versiones mejoradas que mejoran la protección a sus tripulantes  durante sus misione, pues tienen la capacidad de soportar impactos de fusil Barret calibre 50 milímetros capaz de perforar blindaje. Además, son vehículos multifuncionales, pues permiten remover la caja abierta para convertirse en una en ambulancia blindada, entre otros usos.

Los prototipos fueron diseñados desde la Dirección General de Industria Militar.

El coronel Rolando Enrique Garza, jefe de la Ensambladora Militar, destacó en entrevista con el periódico Milenio, que estos vehículos incrementan la seguridad y la capacidad de reacción de las tropas ante fuego enemigo, mientras que sus llantas les permite rodar aun con impactos de bala de diversos calibres.

El funcionario militar señaló que “ambos vehículos  están listos para las operaciones militares de defensa, así como garantizar la seguridad interior y proteger a la población”, pues los vehículos fueron diseñados basados en la experiencia y necesidades de los militares, a partir de la posibilidad de mejorar su protección, movilidad y capacidad de combate. “Son unidades todo terreno, de tracción 4×4 y capacidad de 13 y 11 tripulantes, respectivamente”, agregó.

El coronel abundó que el proceso de diseño y ensamblaje de Cimarrón II y Kitám II tardó más de un año en el que fueron sometidos a rigurosas pruebas en terreno escabroso, carreteras, zonas arenosas, caminos de terracería y diversos sitios de la frontera norte, pero actualmente se encuentran listos para su fabricación en serie, de acuerdo a las condiciones presupuestarias que establezca la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

El diseño estuvo a cargo de ingenieros militares en el 2017. Cimarrón II estuvo listo a finales del año pasado y participaron integrantes de diferentes corporaciones: infantería, caballería, artillería, blindados y fuerzas especiales. Como resultado, fue implementado un chasis modificado, con placas de acero y vidrios blindados, así como una doble cabina.

Mientras que la caja es abierta para mejorar la capacidad de reacción de los tripulantes, pues aporta una mayor visibilidad ante una agresión; cuenta con troneras para efectuar disparos desde el interior del vehículo y en la zona descubierta. También cuenta con una torreta que gira 360 grados en la que se pueden instalar ametralladoras con calibres que van de 7.62 hasta calibre 50, aunque también se puede colocar un sistema de armas.

Al interior, los tripulantes viajan en una banca central, con los asientos encontrados. También su altura y potencia de motor puede superar obstáculos grandes en el camino.

Por su parte, el Kitam II tiene chasis modificado en la suspensión, torreta y capacidad para transportar un pelotón. También es un vehículo todo terreno y capaz de transitar por áreas urbanas y rurales. También fue planeado desde el 2017. Se le hicieron modificaciones en las puertas para que abrieran de forma “encontrada” y funcionan también como escudo para proteger a los soldados desde dos direcciones diferentes.

La Ensambladora Militar de la Sedena se encuentra en el Campo Militar 1-F, en Santa Fe y para 2019 dispone de un presupuesto anual de 87 millones de pesos con los que diseña, fabrica y da mantenimiento a diferentes vehículos, con el apoyo de 211 elementos, entre jefes, oficiales y tropa con diversas especialidades como: soldadura, mecánica automotriz, ensamble, en sistemas eléctricos y electrónicos, operación de maquinaria y pantógrafos.

Los diseños propios de este organismo, además, permiten ahorros de hasta 30 por ciento, respecto a lo que costaría si fueran adquiridos a otros países o empresas, mientras que los materiales y refacciones también son de fabricación mexicana y la mano de obra está a cargo de los integrantes de la Sedena.