Sedena contempla inversión de 500 millones de pesos para compra de 3 drones

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Drones Sedena

La Fuerza Aérea reportó que tiene déficit en la propiedad de aeronaves no tripuladas para implementar operativos de inteligencia y vigilancia en zonas de difícil acceso en contra del crimen organizado, luego que entre 2020 y 2021 cuatro de sus drones fueron derribados o bien caducó su software y quedaron fuera de servicio en sus operaciones.

Estas aeronaves, pertenecientes al Escuadrón 601, del sistema Báalam, buscan controlar y prevenir actividades criminales en distintas zonas urbanas y rurales del país mediante operaciones de búsqueda, localización, obtención y difusión de información en tiempo real.

Sobre este escuadrón, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), “actualmente presenta altos costos y déficit en su operatividad, por lo que no pueden cumplir correctamente con sus misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (…)”

Por ello la Sedena contempla adquirir tres sistemas, además de su mantenimiento, cuyo costo asciende a 498.3 millones de pesosl, de acuerdo con documentos de la dependencia del Proyecto o Programa de Inversión (PPI) inscrito en la Cartera de Inversión de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Los siniestros de los drones del Sistema Báalam se registraron el 18 de marzo de 2020, uno más el 4 de febrero, el tercero fue el 1 de marzo y el cuarto el 4 de agosto, estos tres últimos en 2021.

Para intentar compensar la problemática y completar las misiones, la Fuerza Aérea hizo uso del Sistema Hermes 900. Sin embargo, estos requieren altos costos de operación y mantenimiento, pues consumen 24.3 litros de combustible por hora, mientras que los del sistema Báalam ascendían a 3.1 litros por hora.

Otra de las problemáticas es que “al carecer de más sistemas de aeronaves pilotadas a distancia para realizar operaciones y vigilancia aérea, repercuten negativamente en una disminución sustancial de horas para operaciones y las que son imprevistas”.

Debido a la falta de estos aparatos, el número de operaciones decayó de 389 a 145, y las horas de vuelo se redujeron de 389:60 a 145:00, entre 2020 y 2021, respectivamente.

Los drones que busca adquirir la Sedena tienen un sistema de propulsión propio, la capacidad para realizar reconocimientos de imagen de área y de punto, así como seguimiento de blancos en tierra, lo mismo que localizar la posición de un blanco por coordenadas indicando su ubicación exacta, para guiar a las tropas de superficie hacia los objetivos seleccionados y proporcionar ayuda inmediata.

El costo de los tres drones es de 318.7 millones de pesos, con una vida útil de 10 años. A esto se agregan 178.3 millones de pesos por mantenimiento y 1.1 millones de pesos correspondiente a costo de operación por año.

Estos equipos tienen como beneficio una operación con mayor seguridad, se protege la integridad de las tropas de mar y tierra, se reduce la fatiga del de operaciones y las limitaciones humanas causadas por los diferentes factores de rendimiento, y al no haber piloto a bordo se incrementa la capacidad de carga útil o combustible y aumentan sus capacidades o autonomía.

Asimismo, establece que es posible generar fuerzas aerodinámicas en el vuelo más allá de la capacidad humana y se puede localizar la posición de un blanco por coordenadas, indicando su ubicación exacta mediante el uso del puntero láser.