Desde el año 2000, el gobierno federal ha detectado acercamiento entre la mafia israelí con grupos de la delincuencia organizada mexicana, en la comisión de delitos como lavado de dinero y venta de armamento. Durante la primera década del siglo, se incrementó esta relación, principalmente con el Cártel de los Beltrán Leyva, al que se le abasteció de armas de alto poder y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

De acuerdo con una investigación realizada por El Universal, luego de la muerte de Arturo Beltrán Leyva, alias “El Barbas”, en diciembre de 2009, y el desmantelamiento de este grupo criminal, la mafia de este país decidió detener su actividad en México hasta el 2013, cuando se reactivó, principalmente en la capital del país.

La Unidad Especializada en Investigación de Terrorismo, Acopio y Tráfico de Armas (UEITATA) de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), desde el 2012 se iniciaron las investigaciones sobre la introducción y venta de armas en México por parte de exagentes del Mossad, la agencia de inteligencia exterior de Israel.

Pero además, la entonces Procuraduría General de la República (PGR) detectó la presencia de la mafia israelí en campos de adiestramiento de Los Zetas, en los estados de Tamaulipas, Veracruz e Hidalgo, junto con paramilitares de la organización terrorista del País Vasco, ETA y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Las sospechas de la SEIDO se confirmaron con el asesinato de los ciudadanos israelíes Benjamín Yeshurun Sutchi y Alón Azulay, ocurridos el martes pasado en un restaurante de la Plaza Artz Pedregal. Al respecto, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Alfonso Durazo Montaño, dijo el pasado viernes que ambos hombres tenían vínculos con bandas de lavado de dinero en México.

Además, en mayo pasado, la Fiscalía General de la República (FGR) desarticuló una red internacional de lavado de dinero que trabajaba con los cárteles Jalisco Nueva Generación y del Golfo, asentada en la Ciudad de México. Tras el operativo, se detuvo a 10 sujetos, seis de origen chino y cuatro mexicanos, a quienes se les aseguraron 10.4 millones de dólares en efectivo, 95 mil 800 pesos y armas de uso exclusivo del Ejército, además se logró el decomiso de cinco inmuebles.

Las autoridades establecieron que la banda funcionaba como una especie de “banco” para estas organizaciones criminales, que ingresaban al sistema financiero mexicano las ganancias de estos grupos y las invertían en la adquisición de inmuebles.

En su Evaluación Nacional sobre la Amenaza de Droga 2017, la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos reveló que los cárteles mexicanos se apoyan en la mafia china para lavar en la Ciudad de México sus ganancias de la venta de droga en el mundo.

La oficina también agregó que los chinos cuentan con células en distintas ciudades, como Nueva York y Los Ángeles.