Luego del asesinato del ciudadano afroamericano George Floyd a manos de policías de Minneapolis, Minnesota, quienes lo asfixiaron al colocarle una rodilla sobre el cuello y la cabeza, se han multiplicado imágenes de sometimientos de este tipo en diferentes partes del mundo, como una práctica común.

Las técnicas de inmovilización donde los agentes presionan una parte del cuerpo de la persona sometida con sus rodillas, son muy criticadas, pero también muy comunes, aun cuando es una técnica a la que se le atribuyen muchas muertes, incluso fuera de EEUU y con frecuencia aplicadas contra minorías.

Policías y expertos en seguridad en EEUU cuestionaron la técnica aplicada por el agente Derek Chauvin, por apoyar con fuerza su rodilla contra el cuello de Floyd, mientras aseguraba que no podía respirar, hasta que perdió el conocimiento y murió asfixiado. Por ello, el agente fue acusado de asesinato en tercer grado.

“No podemos decir que lo sucedido en Estados Unidos es algo desconocido para nosotros”, expresó el diputado francés Francois Ruffin, por lo que solicitó que se prohíba el uso de este tipo de técnicas de inmovilización, con la persona sometida boca abajo, ya que en muchos casos el sospechoso falleció.

En París ocurrió un arresto con estas características el pasado 28 de mayo en París contra un hombre de raza afro, quien fue sometido boca arriba, mientras un policía le colocó la rodilla en la parte alta del pecho, casi en el cuello.

La detención fue filmada por testigos y se viralizó en redes sociales. La policía argumentó que el individuo conducía bajo el efecto de drogas y alcohol, sin licencia de conducir, se resistió al arresto e insultó a los policías. Por el exceso con que fue detenido, su caso inició una investigación de las autoridades.

Por ello, a la policía en Francia se le indica no ejercer presión sobre el pecho o sobre órganos vitales de los sospechosos en el piso y en las academias no se enseña a hacer presión en el cuello,

“No hay que ser médico para saber que eso es peligroso”, indicó el coronel Laurent De La Follye de Joux, director de la unidad de entrenamiento. “La policía nacional, en cambio, tiene más discreción. Se le permite hacer presión en el pecho, aunque por el menor tiempo posible”.

Christophe Rouget, dirigente sindical que ha trabajado en eliminar técnicas asfixiantes, dijo que si un agente no usa su pistola ni armas paralizantes, la opción más segura para inmovilizar a alguien es tenderlo boca abajo, lo que les impide patear a los agentes.

“No tenemos 5 mil opciones. Estas técnicas son empleadas por las policías de todo el mundo porque son las menos peligrosas. Pero deben ser bien aplicadas. En EEUU no las aplicaron bien e hicieron presión en el sitio equivocado, por demasiado tiempo”.

 

Mientras que en Hong Kong, donde durante meses han ocurrido diferentes protestas contra el gobierno tras la muerte de un hombre que falleció porque los oficiales le colocaron una rodilla en la espalda y el cuello estando boca abajo.

En Bélgica, el instructor de la policía Stany Durieux explicó que aplica sanciones a los agentes que capacita, “cada vez que encuentra que posan la rodilla en la columna vertebral. Tampoco se permite apoyarse con todo el peso del cuerpo porque se puede fracturar las costillas y sofocar a la persona”, dijo.

En Israel, el portavoz policial Micky Rosenfeld dijo que: “no hay táctica ni protocolo que indique que hay que aplicar presión en el cuello o en las vías respiratorias”, mientras que en Alemania los agentes están autorizados a ejercer presión brevemente en la cabeza de un sospechoso pero no en el cuello.

El Colegio de Policías del Reino Unido establece que los sospechosos que sean tendidos en el piso boca abajo deben ser colocados de costado, arrodillados o parados “lo antes posible”. Un manual de la policía de Londres desalienta aplicar presión en el cuello pues “toda forma de presión en la zona del cuello puede ser muy peligrosa”.

Mientras que el manual de la policía de Nueva York, establece de manera destacada que los policías “NO DEBEN” usar técnicas asfixiantes y deben “evitar toda acción que pueda generar presión en el pecho, como sentarse, arrodillarse o pararse en el pecho o la espalda del sospechoso, impidiendo su capacidad de respirar”.

En cambio la policía de San Diego permitía aplicar presión en el cuello con un brazo, aunque la medida fue prohibida tras la muerte de Floyd.