Omiten autoridades de Hidalgo líneas de investigación en feminicidios por ligarse con cárteles

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CIUDAD DE MÉXICO, 03NOVIEMBRE2018.- Activistas, madres y padres de desaparecidas y asesinadas marcharon del Ángel de la Independencia con destino al Zócalo en memoria de todas, con la consigna "Ni una más" y "Día de las Muertas" exigen a las autoridades competentes justicia por sus casos; el activista y Padre Alejandro Solalinde las acompañó durante todo el trayecto. FOTO: ILSE HUESCA /CUARTOSCURO.COM

*Áxel Chávez / Eme Equis

Lucero y Cynthia fueron privadas de su libertad el 26 de septiembre de 2021 en Ixmiquilpan, Hidalgo; horas más tarde, sus cuerpos aparecieron con signos de tortura en la cajuela de un vehículo, con un mensaje que hacía alusión a que el crimen fue perpetrado por un cártel.

A un año del doble feminicidio, las familias de las víctimas, que eran madres solteras, originarias de Guerrero y Oaxaca, y en condición de marginalidad, denunciaron que las autoridades del estado eliminaron posibles pruebas en la investigación para descartan la posible participación del narcotráfico; además, acusaron que existe nulo avance en el proceso, pese a que ellas, las víctimas indirectas, consiguieron evidencia de los presuntos agresores.

Con base en testimonios de sobrevivientes, que forman parte de la carpeta de investigación a la que tuvo acceso EMEEQUIS, aquella madrugada un comando armado ingresó a ese men’s club Jet Set en Ixmiquilpan. En el lugar asesinaron a tres hombres: el encargado, el barman y uno más que se encontraba en el exterior, después de que suben a dos jóvenes que trabajaban ahí: Lucero y Cynthia, conocidas como “Amor”, de 28 años, que era “dama de compañía”, y “Cielo”, de 22, bailarina.

Cuando los cuerpos fueron encontrados, junto a ellos había una cartulina que señalaba: “La fiesta que se armó en el Jet Set nada más fue una probadita, viene lo mero verga putos”. Además, advertía a dos supuestos líderes criminales rivales: “Ahora vamos por ustedes hijos de su puta madre, la plaza ya tiene dueño y aquí todos se alinean o se alinean, sí o sí (…)”. El mensaje tenía la firma “La Familia Michoacana”, ligada a una serie de asesinatos en esta región conocida como el Valle del Mezquital.  Aunque disputa con grupos rivales la plaza, con base en informes de inteligencia federal, el gobierno saliente de Omar Fayad no reconocía la operación de cárteles del narcotráfico en el estado.

“En su afán de decir que no hay crimen organizado en Hidalgo ocultaron todo, y eso trajo consigo que no hicieran nada. No hay sentencia para nadie. A pesar de que (los presuntos agresores) están identificados por secuestros y homicidios, pero para el caso de Lucero y Cynthia, pareciera que nunca existieron”, recriminan familiares, excompañeras, sobrevivientes al ataque y allegadas al caso, que pidieron omitir sus nombres porque han recibido amenazas tras el atentado.

Igualmente temen que la dependencia a cargo obstruya evidencias si son identificadas.

Para los familiares, omitir elementos que podrían contribuir en la investigación, además del letargo con el que se integra la carpeta, se explica por no vincular a un grupo del crimen organizado con estas muertes violentas, porque contradice el discurso oficial en torno a la seguridad en el estado.

En la última comunicación con las autoridades, en abril, a las familias les dijeron que los autores del atentado no están ligados a ningún cártel.

“Lo último (que les dijeron) es que los miembros de la Familia Michoacana que están detenidos (por otros delitos, pero coinciden con la media filiación de los que aparecen en los videos o podrían contar con información de los hechos) no fueron. Mienten las autoridades, porque los vídeos son claros cuando se las llevan y las sacan de sus camerinos. Se las llevan en sus vehículos y ellos fueron los que las sacaron después de matar a tres en el centro nocturno Jet Set, pero las autoridades dicen que no fueron ellos porque si no, sería aceptar que el crimen organizado ha perpetrado feminicidios, y con eso se le viene abajo todo lo que Fayad ha dicho, de que deja un estado sin crimen organizado”, reclamaron.

EMEEQUIS tuvo acceso a las video grabaciones del momento de cámaras de seguridad del lugar, al interior y exterior, que muestran el momento en el que son llevadas por hombres armados.

En los primeros se nota a dos mujeres llevándola por sus cosas y sacándola del camerino.

En otro clip se percibe que un hombre, armado, lleva a Lucero y a Cynthia. El masculino trae una sudadera con gorro en la cabeza y las sube a una camioneta. Quien corre es otra víctima. El grupo, en varios vehículos, posee armas de largo calibre, que detonaron al interior y con las que someten a las víctimas.

En otra grabación se ve a las dos mujeres que sacaron de los camerinos a Lucero y a Cynthia.

En el último video recabado Lucero y Cynthia ya están adentro de la camioneta. Los sicarios ejecutan a una persona que se cree que era cliente del lugar, por órdenes de quien sacó a Lucero del camerino, quien sube a un carro. También se observa a la otra femenina que sacó a Lucero del Jet Set subirse a la camioneta.

Los abogados les han indicado que por todos los elementos videográficos recabados se deduce que es una acción de muchas personas y armas largas; es decir, crimen organizado.

Las víctimas indirectas denuncian también que las autoridades negaron la existencia de la cartulina encontrada al lado de los cuerpos de Lucero y Cynthia, en el interior de la cajuela del vehículo.

Esto, a pesar de que en las primeras carpetas está, “pero ahora en ninguna carpeta aparece”. Para ellas, es en este elemento “donde es claro el vínculo con la organización criminal, pues ahí está la evidencia de lo que hicieron en el centro nocturno y con Lucero y Cynthia”.

“Significa que ocultaron todo para que Fayad terminara diciendo que en su gobierno no hubo crimen organizado. Es mentira y con esa mentira minimizaron, desvalorizaron, revictimizaron y sobre todo denigraron a las víctimas”.

“No solamente minimizaron, aniquilaron a las víctimas. No solamente desvalorizaron, aplastaron a las víctimas”, recriminaron.

Los dictámenes forenses incluidos en la carpeta de investigación refieren que, ambos casos, la causa de muerte fue “laceración encefálica secundaria a herida producida por proyectil disparado por arma de fuego, penetrante en cráneo”; es decir: un tiro en la cabeza.

Ambas fueron llevadas por el Servicio Médico Forense (Semefo) en calidad de desconocidas a una funeraria.

A “Cielo”, que era trabajadora del bar y también bailarina, la reconoció su mamá.

Cuando ella llegó a Ixmiquilpan a buscar a su hija y a su nieto, porque le habían dicho que se presentó una situación grave y que el menor corría peligro, una amiga de su “Cielo” le contó que un comando armado había entrado al bar donde trabajaba su hija y que los atacó. En ese momento dejó de escuchar, ya no oía lo que le estaba diciendo, sólo volvió en sí cuando le comentó que encontraron los cadáveres en una cajuela. Ahí entendió que la habían matado.

*Publicado originalmente en www.m-x.com.mx