El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) informó que durante el año pasado registraron 39 agresiones contra defensores de derechos ambientales, en las cuales murieron 15 activistas, mientras que entre 2012 y 2019 ocurrieron 499 agresiones, con un saldo fatal de 83 activistas asesinados.

“El sector donde se observó un mayor número de ataques fue el de la energía eléctrica, con 20.5% de los casos”, señaló Alejandra Leyva, quien encabezó el “Informe de la situación de los defensores de derechos humanos ambientales 2019”, presentado por la organización este martes.

En este rubro se incluyen proyectos como parques eólicos y plantas hidroeléctricas.

La investigadora indicó que durante el año anterior el homicidio fue la agresión principal a los defensores ambientales con el 21.1% de los casos, seguido de amenazas, con el 19.3% y la criminalización por alguno de los tres niveles de gobierno, con el 15.8% de los casos.

El reporte señala que en 2012 se registraron 24 ataques, 64 en 2013; en 2014, 78 casos; 107 para el 2015; 85 en el 2016; 53 en el 2017 y 49 agresiones en el 2018. De las 460 agresiones ocurridas entre 2012 y 2018 se identificaron 175 amenazas, 84 agresiones, 82 casos de criminalización, 70 de intimidación y 68 homicidios.

Las entidades con mayor incidencia de agresiones son Oaxaca, con 79; Sonora, con 49, Estado de México, con 48 casos y Puebla con 47 casos.

Mientras que entre 2012 y 2019 hubo 83 homicidios.

El estudio contó también con la participación de la organización civil Cartocrítica.

La investigación indica que a escala mundial hay 17 países megadiversos, que son los lugares donde se da mayor incidencia en cuanto a agresiones contra defensores. Están los casos de Filipinas, India, Brasil, Guatemala y México.

Además, más de la mitad de las agresiones en el mundo fueron cometidas en América Latina y la minería es el sector más brutal para la defensa ambiental.

De los 39 ataques ocurridos en 2019, hubo más de una agresión contra de una persona, comunidad u organización, en busca de intimidarlos, hasta que la violencia escaló y terminó en el homicidio.

“Los defensores ambientales se enfrentan a un panorama complejo de violencias y se profundizan por las brechas de desigualdad y poder. En los 17 países megadiversos, entre los que se encuentra México, se ejerce presión sobre los territorios y la biodiversidad. No se cumple el derecho a la consulta y la libre determinación”, agregó la investigadora del Cemda.

Por su parte, Manuel Llano, de Cartocrítica, detalló que los datos de 2012 a 2018 suman 460 agresiones; 2015 y 2016 fueron los años más violentos. El ataque a personas defensoras del medio ambiente fue la estrategia en ese periodo, en 47% la violencia fue dirigida de manera individual.

El ataque a dos o más personas desciende al final del sexenio y crece el dirigido a comunidades enteras.

Tania Reneaum, directora ejecutiva de Amnistía Internacional, señaló que a los defensores se les ve como revoltosos y que se aprovechan de la comunidad. No se entiende que son víctimas de un modelo económico extractivista.