La cabeza de la Guardia Nacional estará conformada por expertos en combate al narcotráfico, seguridad nacional y labores de inteligencia. El comandante será el general Luis Rodríguez Bucio, mientras que la coordinación interinstitucional de la corporación estará a cargo del general Xicoténcatl de Azolohua Núñez Márquez y el contraalmirante Gabriel García Chávez. También participará Patricia Trujillo Mariel, quien con sus múltiples doctorados, estará a cargo de la División de la Policía Federal.

De acuerdo a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el general de brigada diplomado de Estado Mayor, Luis Rodríguez Bucio es considerado uno de los mayores conocedores de acciones contra el narcotráfico. En 2016 fue elegido presidente del Consejo de Delegados de la Junta Interamericana de Defensa (JID), uno de los cargos más altos en esa estructura multinacional y el primer mexicano en integrar la JID, perteneciente a la Organización de los Estados Americanos (OEA).

En su hoja de servicio se encuentran varias acciones contra el narcotráfico en el llamado “Triángulo Dorado” (Sinaloa, Chihuahua y Durango), como parte de las operaciones de la Fuerza de Tarea Marte. También realizó acciones en los estados de Durango, Tamaulipas y Quintana Roo.

Xicoténcatl de Azolohua Núñez Márquez cursó la maestría en seguridad y defensa nacional en el Colegio de Defensa Nacional y encabezó las secciones dedicadas a operaciones y de combate al narcotráfico en el Estado Mayor. Ha sido comandante de la Quinta Zona Militar con sede en Chihuahua, y hasta febrero de este año estuvo al frente de la 18 Zona Militar, en Hidalgo. Ahora será uno de los colaboradores más cercanos del general Rodríguez Bucio.

Gabriel García Chávez cuenta con estudios de inteligencia en Guatemala, y encabezó operaciones especiales de comandos, en la Fuerza Naval del Golfo y de protección marítima y portuaria. Cursó las maestrías en administración naval y seguridad nacional en el Centro de Estudios Superiores Navales.

Mientras que Patricia Rosalinda Trujillo Mariel, cursó la maestría en medicina forense y tiene 12 doctorados, tres de ellos en reinserción social y análisis de la conducta humana. Ha publicado 28 libros relacionados con seguridad pública y es miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), nivel I.

Sin armas de fuego para disuadir manifestaciones

Como uno de los candados que contiene la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza, propuesta por el  gobierno federal establece que la Guardia Nacional y en general todas las corporaciones policíacas del país, no podrán emplear armas de fuego para mantener el orden durante manifestaciones. Aunque sí podrán utilizar medios no letales como: como chorros de agua a presión, gases irritantes en aerosol y toletes, siempre y cuando se enfrenten a protestas violentas.

Esta iniciativa fue presentada como parte de la creación de la Guardia Nacional y actualmente se encuentra en el Senado de la República, junto con otras tres iniciativas.

Su esencia señala que todos los cuerpos de seguridad del país “sólo podrán usar la fuerza cuando sea estrictamente necesario y en la medida que sea razonablemente necesaria, según las circunstancias para la prevención de un delito y para efectuar la detención legal de una persona”.

También restringe el uso de la fuerza en la medida que exceda esos límites y el empleo de armas de fuego ser considera una medida extrema. Por tanto, “no podrán usarse como señal de advertencia y tampoco para controlar o dispersar manifestaciones”.

Su Artículo 27 indica que “el bloqueo civil de avenidas no ameritará, en ningún caso, el ejercicio de la fuerza letal”. Mientras que el 28 indica que “las detenciones realizadas por los integrantes de las instituciones de seguridad pública, durante las manifestaciones civiles, atenderán a los principios de máxima publicidad, debido proceso y plena identificación de los detenidos”.

Asimismo, en el artículo 29, plantea que “las manifestaciones civiles que se tornen violentas deberán afrontarse mediante medios no letales”: “mangueras de agua a presión, sustancias irritantes en aerosol, dispositivos que generan descargas eléctricas, esposas o candados de mano, bastón PR-24, tolete o su equivalente, de acuerdo con las disposiciones aplicables”