Tras casi 33 años presión en Estados Unidos acusado del asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena, en febrero de 1985, ocurrido en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, el mexicano René Verdugo Urquidez salió libre una vez que un juez federal de ese país consideró el desvanecimiento de pruebas.

En febrero de 1985, los agentes Enrique Camarena y el piloto Alfredo Zavala Avelar fueron secuestrados por sicarios del Cartel de Guadalajara, quienes los tuvieron plagiados en una casa de seguridad y posteriormente fueron asesinados.

En consecuencia, se implementó un operativo coordinado con las autoridades mexicanas, para capturar a los responsables: Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fonseca, “Don Neto” y Rafael Caro Quintero, acusados de ordenar el plagio, tortura y asesinato de los agentes estadounidenses.

Este jueves, una Corte de Estados Unidos canceló la sentencia contra Verdugo Urquidez de 240 años de prisión y, aunque ordenó su libertad desde 2017 fue hasta mediados de diciembre de 2018 cuando fue deportado territorio mexicano y regresó a Baja California, su tierra natal. El 5 de julio de 2017, el juez Jhon A. Kronstadt ordenó la liberación de Verdugo y el 27 de octubre ordenó la destrucción de los documentos del caso.

La única prueba en su contra para dictarle esa sentencia era un cabello, localizado en la casa de Lope de Vega 881, donde dos meses antes, según el gobierno mexicano, fueron torturados y asesinados los agentes de la DEA.

Camarena Salazar y Verdugo Urquidez nacieron en Mexicali, Baja California, el primero en 1947 y el segundo cinco años antes. Uno ingresó a la DEA y su paisano a la organización de Rafael Caro Quintero.

La “prueba” la presentó Michael Malone, perito encargado de la Unidad de Investigación de Cabellos y Fibras del FBI, quien advirtió al juez federal que la encontró el 12 de abril de 1985. Incluso cuando ya se habían cambiado las alfombras y remodelada la casa. Una década después de presentar esa prueba, el 16 de abril de 1995, Malone fue cesado de su cargo cuando se comprobó que sus métodos no eran confiables en varios casos.

Mientras, el acusado estuvo recluido en diferentes cárceles de EEUU como: San Diego, Kansas, Missouri; Pittsburgh, Pensilvania; Phoenix y Tucson, desde donde fue conducido hasta la frontera para su expulsión.

Delgado, disminuido de su salud y con el pelo cano, Verdugo Urquidez volvió a caminar estas calles, a sus 77 años. Fue detenido en enero de 1986, de manera ilegal, cuando dos agentes de la DEA y cuatro policías judiciales de Baja California lo capturaron en el puerto de San Felipe para someterlo y trasladarlo hasta la frontera con Calexico, donde rompieron la malla fronteriza para entregarlo, vendado y maniatado, al FBI.

Su segundo cargo fue estar vinculado al tráfico de mariguana y cocaína de México a Estados Unidos pero su sentencia se centró en el asesinato de Kiki Camarena. En su defensa alegó que le violaron su debido proceso y que sembraron una prueba totalmente cuestionable, después recurrió a una serie de cartas a los presidentes de México para solicitar su extradiciòn pero fue ignorado por Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderóny Enrique Peña Nieto.

En sus alegatos advirtió que su condena por tráfico de droga a Estados Unidos ya la había concluido y se mantenía preso por una acusación sin fundamento por el asesinato de Kiki Camarena.

En el juicio que mantuvo durante décadas reconoció haber estado en Guadalajara a principios de febrero, hospedado en un hotel de lujo, para reportar el decomiso de un helicóptero con cocaína en Arizona y que solo estuvo unos minutos la casa de Lope de Vega donde a Caro Quintero le ordenó que regresara a Mexicali.