En los últimos tres años, funcionarios públicos e incluso presidentes de 10 países latinoamericanos fueron investigados, detenidos e incluso llegaron al suicidio, como el caso del expresidente de Perú, Alan García, luego del escándalo internacional de sobornos a cargo de la constructora brasileña Odebrecht, y su filial petroquímica Braskem, en una de las redes más grandes de corrupción de alto nivel en la historia.

Los sobornos involucraron directamente a los gobiernos de Brasil, Argentina, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Panamá, Perú, México y Venezuela, además de Angola y Mozambique.

En México, la Procuraduría General de la República (PGR), frenó cualquier intento de indagatoria contra funcionarios posiblemente vinculados como el director general de Pemex, Emilio Lozoya Austin, sobre quien se emitió una orden de aprehensión este martes, como parte de esta red de sobornos, cohechos y malversaciones. También se detuvo en España a Alonso Ancira Elizondo, presidente de Altos Hornos de México (AHMSA).

Se presume que las actividades de Odebrecht comenzaron en México en el México y duraron hasta el 2017, cuando Pemex les otorgó decenas de convenios por miles de millones de dólares. En 2016 surgieron las primeras acusaciones contra el corporativo en diversos países de América Latina.

Lozoya Austin fue señalado desde diciembre de 2017 como el principal implicado de la trama de corrupción orquestada por Odebrecht. En diciembre de ese año, Luis Alberto de Meneses Weyll, ex director en México del corporativo aceptó haber sobornado con 4 millones de dólares a Lozoya, cuando fungía como coordinador del Vinculación Internacional de la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto.

Además, diversos directivos de Odebrecht confesaron en EEUU el pago de 10.5 millones de dólares en sobornos, a cambio de contratos millonarios, a funcionarios de Pemex, entre ellos Lozoya, entre 2010 y 2014.

En agosto de 2018 fueron difundidos los vínculos entre AHMSA con Odebrecht, mediante la creación de una empresa para ocultar sobornos y que fue utilizada para transacciones por 3.7 millones de dólares.

Ignacio Rodríguez Reyna, periodista independiente y autor de la investigación, dijo que hay muchos elementos que están conectados y que describen la relación de Lozoya y AHMSA.

“Hay que poner atención a dos cosas: la compra que hizo Pemex , siendo Emilio Lozoya el director, y de la empresa Agro Nitrogenados, que era una planta de fertilizantes completamente chatarra que le adquirió a Altos Hornos de México”, explicó en entrevista con el portal Sin Embargo. “Se le debe poner atención porque se compró en condiciones muy desvetajosas para el Estado, que perdió mil 800 millones de pesos, se compró con sobrecosto de 95 millones de dólares. Eso es una compra irregular porque hubo avalúos que decían que la planta valía mucho menos, pero se insistió en la compra y se logró”.

A pesar de la evidencia con estos negocios entre Pemex y AHMSA en la compra de la Planta de Fertilizantes, nada ocurrió. Lozoya Austin, fue el único nombre que ha salió a la luz, aunque en la declaratoria de la empresa ante los tribunales estadounidenses se habló de cinco funcionarios inmiscuidos con la constructora.

La relación entre Pemex y AHMSA

El 16 de enero de 2014, Pemex Comercio Internacional (PMI) firmó un contrato por 475 millones de dólares para comprar a la empresa de fertilizantes Agro Nitrogenados, hasta entonces propiedad de Altos Hornos de México, pese a que la planta estuvo en desuso desde 1999.

Sin embargo, la primera relación entre funcionarios públicos de Pemex y AHMSA de Alonso Ancira Elizondo data de agosto del 2013, cuando una nota del New York Times detalló que Altos Hornos enfrentó acusaciones de fraude fiscal y de daños medioambientales y aun así, hubo un reacercamiento entre la compañía y el Gobierno federal, con el regreso del PRI al poder.

Durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Ancira aprovechó sus relaciones con funcionarios priistas para comprar Altos Hornos. Después de que la compañía se declarara en bancarrota en 1999, Ancira continuó con sus negocios, inclusive en Israel, sin la necesidad de cubrir las deudas contraídas con sus acreedores, al amparo de la ley mexicana. Para 2013, el viejo acercamiento de Ancira con Salinas revivió con la llegada de Peña Nieto al poder.

Por su parte, Lozoya Austin fue despedido de Pemex el 9 de febrero de 2016, en plena crisis de la paraestatal por la deuda y el desplome de los precios del petróleo. También se había acusado recientemente de favorecer a la constructora Obrascón Huarte Lain (OHL), donde fue miembro del Consejo de Administración hasta diciembre de 2012, y señalada de dar sobornos a cambio de contratos públicos.

A Lozoya, amigo del entonces secretario de Hacienda Luis Videgaray Caso, se le encomendó iniciar la aplicación de la Reforma Energética en la paraestatal.

Con información de Sin Embargo