El juico que se realiza en EEUU contra el exsecretario mexicano de Seguridad Pública, Genaro García Luna ha ventilado aún más los vínculos que tuvo con importantes grupos del crimen organizado, luego que la madrugada de este viernes, la fiscalía lo vinculara directamente con Iván Reyes Arzate, “La Reina”, excomandante de la Policía Federal condenado en Chicago por dar protección al cártel de los Beltrán Leyva.

La acusación señala que  García Luna supervisaba, entre otros cuerpos, a  la unidad especial de la extinta Policía Federal, liderada por Reyes Arzate y entrenada por la Agencia Antidrogas de EEUU (DEA). Por tanto, concluye la investigación, que ambos casos de corrupción y colusión con los cárteles narcotraficantes están relacionados.

Reyes Arzate tiene un caso pendiente en la corte del distrito este de Nueva York, por tres delitos por tráfico de cocaína, y se espera que sean juzgados en la misma corte que García Luna y Joaquín “El Chapo” Guzmán.

“La Reina” actualmente cumple una condena de tres años en EEUU por filtrar información de la DEA al cártel de los Beltrán Leyva. Mientras, García Luna sigue bajo custodia en EEUU tras ser detenido en la ciudad de Dallas, Texas y trasladado posteriormente a una cárcel de Nueva York.

Por su parte, esta semana el abogado de García Luna aseguró que no hay una negociación con el gobierno de EEUU para atenuar su condena a cambio de información privilegiada que pueda involucrar a más funcionarios de las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón.

Confirmó que su intención es ir a juicio sin aceptar su responsabilidad en los cuatro delitos (tres por narcotráfico, uno por falsedad de declaración) que se le imputan, por los que podría enfrentar una pena de cadena perpetua.

Los vínculos de “El Superpolicía” con “La Reyna”

En el 2018, Iván Reyes Arzate fue condenado a más de tres años de prisión en una corte de Chicago por compartir información privilegiada de la DEA a capos de la droga en México, lo cual echó abajo pesquisas sobre narcotráfico y costó vidas, por ejemplo, utilizó información de inteligencia para revelar la identidad de un informante del cártel, quien posteriormente fue torturado y asesinado.

Reyes Arzate era el principal contacto para intercambiar información entre la DEA y la Policía Federal. Se entregó a las autoridades estadounidenses en 2017 y en mayo cambió su declaratoria de inocente a alguien que prefiere abstenerse de responder a las acusaciones de obstrucción y de conspirar para obstruir la justicia.

Por su parte, Sergio Villarreal Barragán, alias “El Grande”, identificado como confidente de los líderes del cártel de los Beltrán Leyva, testificó ante el juez federal de distrito Harry Leinenweber cómo los grupos criminales se apoyan fuertemente en policías corruptos para expandir sus operaciones ilegales.

Dijo que era común que los cárteles tuvieran a policías federales de México en sus nóminas, y que con frecuencia los sobornaban para que los operativos policiacos se realizaran contra sus rivales y confirmó que los pagos llegaban hasta los niveles más altos de la cadena “casi hasta el presidente”, dijo.

Por su parte, Reyes Arzate defendió su labor policial, pero Leinenweber lo interrumpió en cierto momento para preguntarle: “¿Es su postura afirmar que usted no hizo absolutamente nada malo?”

Nunca admitió haber cometido un delito ni ofreció disculpas.

Por su parte, el agente de la DEA Matthew Sandberg, quien trabajó con Arzate en México, testificó la manera en que la divulgación de Arzate a quien llegó a considerar un amigo puso en peligro la vida de agentes como él e incluso de sus familias. “Esas cosas no pueden pasar a menos que haya agentes corruptos”, afirmó.