Luego de una semana con narcobloqueos y fallidos operativos, Michoacán volvió al ojo del huracán y a cinco años del surgimiento de los grupos de autodefensa, la violencia parece alcanzar niveles de alto riesgo.
De acuerdo a estadísticas oficiales en el Estado, los homicidios dolosos se dispararon en 2016 y 2017, mientras que los delitos clasificados como narcomenudeo se duplicaron en el último año, rebasando los mil 200 casos por año.
En cuanto al narcomenudeo, los registros pasaron de mil 136 y mil 101 en 2015 y 2016, respectivamente, para ubicarse en 2 mil 16 en 2017.
Tal parece que la estrategia que en su momento diseñó Alfredo Castillo, excomisionado federal para la Seguridad en Michoacán, fracasó, haciendo inútil la creación de una Policía Rural formada por exintegrantes de los autodefensas.
Incluso, el mismo exlíder de las autodefensas, José Manuel Mireles, afirmó que la ola de violencia desatada en los últimos días en Michoacán es culpa de Castillo y lo acusó de repartir en su gestión 8 mil armas al crimen organizado, el cual actualmente asesina civiles.