Este jueves, El Estado mexicano se disculpó públicamente con la  periodista y defensora de los derechos humanos, Lydia Cacho Ribeiro, quien fue perseguida en el 2005 por ejercer su derecho a la libertad de expresión. Con esto se dio cumplimiento  a una resolución del Comité de Derechos Humanos de la ONU, sobre la violación a los derechos humanos que sufrió la periodista.

En la ceremonia, el representante permanente de México ante la Organización de las Naciones Unidas, Juan Ramón de la Fuente Ramírez, señaló: “Esta es una muestra clara de lo que ha dicho el Presidente tantas veces: ‘La mejor política exterior, es la política interior’”.

Al término del evento, realizado en la sede de la Secretaría de Gobernación, De la Fuente Ramírez destacó que el cumplimiento cabal de la resolución de la entidad de Naciones Unidas, “marca la pauta de nuestra relación con el Alto Comisionado para Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

“Esta va a ser la forma de interactuar con ellos: vamos a atender sus recomendaciones”, enfatizó.

La encargada de ofrecer la disculpa pública fue la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien con este hecho anunció: “El inicio de la política de Estado comprometida con quien se dedica a informar. Este es un momento adecuado para reflexionar sobre el valor que para nuestra democracia y para la Cuarta Transformación representa la libertad de expresión”, señaló.

Además, estuvieron presentes el canciller, Marcelo Ebrard Casaubon; el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernador, Alejandro Encinas, y el representante adjunto de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Jesús Peña Palacios.

Así como Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Miguel Concha Malo, como invitados al evento.

Lydia Cacho fue encarcelada por su investigación de explotación sexual, Los demonios del Edén, que reveló una red de complicidad de autoridades con personajes de poder económico.

Tras aceptar la disculpa pública, emplazó al gobierno a crear un verdadero Estado de derecho, en referencia a casos impunes como Atenco y la Guardería ABC y reiteró su deseo de dedicar su vida a la defensa de los derechos humanos.

En su mensaje desde el Salón Revolución del Palacio de Cobián, Sánchez Cordero señaló que “el quehacer periodístico no es ajeno a las condiciones de desigualdad social existentes. Su ejercicio da voz a grupos vulnerables, como las poblaciones marginadas, niñas, niños y mujeres en condición de trata e indígenas”.

Por eso es indispensable asegurar el ejercicio periodístico: “Para ello, desde lo que en algún momento fue el espacio de censura, como fue Gobernación, defenderé que siempre se exprese la oportunidad de disentir y contrastar.

“Casos como el que aquí nos reúne nos recuerda lo complicado que ha sido escribir alejados del periodismo mágico e irreal, el que pregona que las cosas van bien cuando no es así”.

Lamentó que mientras que en otras latitudes se reconoce el ejercicio periodístico, en 2018, en alto contraste, México fue el país con más periodistas asesinados. “Nunca más en esta Secretaría de Gobernación la censura ha de tener cabida”, aseguró.

“Le ofrezco una disculpa por la detención arbitraria a la que fue sometida por diversas autoridades del Estado mexicano, derivada de la acusación de los delitos de difamación y calumnia, por parte de la autoridad.

“Le ofrezco una disculpa pública por la utilización de la tortura como instrumento de investigación, intimidación y castigo de que fue objeto por parte de diversos agentes del Estado mexicano durante su detención, así como por la violencia y discriminación que sufrió en razón de su género durante este proceso.

“Le ofrezco una disculpa por la impunidad y corrupción alentada por instituciones de los diversos órdenes de gobierno que le impidieron acceder de manera pronta, imparcial y efectiva a su derecho a la verdad y a la justicia”, concluyó Alejandro Encinas en su mensaje.