Entre Kamala y la CIA

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En su negativa de pactar con los EEUU acuerdos a la medida de a hora de los intereses nacionales estadunidenses, el gobierno del presidente López Obrador está sometido a una pinza de poder: de un lado, el lado sonriente de la vicepresidenta Kamala Harris; del otro, las manos visibles de la CIA, la DEA y el Departamento de Defensa de la Casa Blanca.

El punto a analizar radica en el hecho de que la formación política de la vicepresidenta y su comportamiento ético contra la tortura de la CIA al negar su voto a la ratificación de la directora de la agencia con Trump por su participación directa en la tortura en interrogatorios contrasta con la reactivación de la estación de la CIA en México y los operativos en curso de la DEA –hasta ahora tres: Operación Python, Operación Rompeolas y Operación Angels Envy— contra cárteles mexicanos.

Los tres temas visibles de la agenda de EEUU son claros: migración, narcotráfico e inversión extranjera en el comercio. Y los temas invisibles tienen que ver con la lógica de la seguridad nacional estadunidense: estabilidad geopolítica de aliados, democratización por encima del populismo y contención de China y la URSS en el espacio directo de seguridad del territorio estadunidense.

En el escenario de la visita de la vicepresidenta Harris se registró la llegada del director y del subdirector de la CIA en México, de manera presunta como avanzada a la visita física de la funcionaria. Sin embargo, la CIA carece de infraestructura y de protocolos de seguridad personal y a nivel de la Casa Blanca la tarea corresponde al servicio secreto y al FBI.

En este sentido, al CIA está consolidando nuevos acuerdos de seguridad con instancias operativas del gobierno mexicano para restaurar el dominio de los intereses de seguridad nacional de Washington sobre México. Por ello, la comunidad de los servicios de inteligencia y seguridad nacional de EEUU será la titular efectiva de la agenda real de la Casa Blanca.

 

Zona Zero

  • Los efectos no formales de la violencia criminal en el proceso electoral tienen tres pistas: la de la violencia en la construcción de cacicazgos políticos, la de control criminal de gobiernos en territorios municipales y la construcción aún en ciernes de brazos políticos en espacios locales por parte de los cárteles que requieren de plazas En algunas oficinas del gobierno federal se están haciendo estos análisis.

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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