La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) intensificará el entrenamiento en el uso de tolete y gas lacrimógeno para contener multitudes y solo se videograbarán las agresiones que reciban de parte de turbas.

En un oficio girado por el titular de la dependencia, Luis Cresencio Sandoval, con fecha del 25 de agosto de 2019, publicado por el periódico Milenio, se enfatiza en garantizar el respeto a los derechos humanos y las grabaciones a los instigadores de ataques servirán para identificarlos y presentar denuncias ante las autoridades correspondientes.

Sin embargo, cada vez son más frecuentes las agresiones a soldados en diferentes puntos del país donde se realizan protestan violentas. Se han visto imágenes de un militar que se defiende con las manos de pedradas, otro que se cubre la cabeza para evitar palazos y varios más retrocediendo ante la amenaza de presuntos huachicoleros que los retan a gritos: “¡Tírale, dispara, órale!”.

Ahora, para defenserse, solo podrán usar «instrumentos incapacitantes».

El más reciente enfrentamiento fue documentado esta semana en Puebla, donde los soldados tuvieron que disparar al aire para dispersar a una turba que quería impedir el aseguramiento de una bodega donde presuntamente se resguardaban vehículos y autopartes robadas.

Pero se han documentado al menos 11 agresiones de presuntos delincuentes contra personal del Ejército o la Guardia Nacional.

En su oficio, el general Sandoval ordena realizar entrenamientos para uso de armas no letales y sustancias químicas irritantes, a fin de “neutralizar la resistencia y la violencia de los agresores”.

En el documento se ordena al personal a adoptar el cumplimento de la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza, apegándose a los principios de absoluta necesidad, legalidad, prevención y proporcionalidad. Con ello, los uniformados están autorizados para actuar ante ataques de acuerdo con los niveles de reacción indicados en dicha ley: con armas no letales que disminuyan las funciones corporales de un individuo.

El oficio señala que los militares deben grabar el incidente. “Durante las acciones que se deriven con motivo de una agresión se deberá hacer un empleo intensivo de las cámaras fotográficas Garmin (cuya tecnología permite estabilizar la grabación a pesar de movimientos bruscos) y Go pro (cámaras de acción)”. En caso de no tener, se ordena utilizar las cámaras de los teléfonos celulares.

El primer reporte de un enfrentamiento este año fue en Santa Ana Ahuehuepan, en Tula, Hidalgo, el 13 de enero, como parte de acciones contra el combate de robo de combustible. Los pobladores retuvieron a tres soldados, a los que les quitaron sus armas y golpearon, al acusarlos de haber disparado contra un civil. Posteriormente continuaron con la apertura de ductos que desembocó en una explosión que mató a varias decenas de personas.

Otro enfrentamiento ocurrió el 24 de agosto, cuando pobladores de Los Reyes, Michoacán, acorralaron dos vehículos militares y atacaron con escobas y piedras a los soldados.

A pesar de la difusión de un video, el gobernador Silvano Aureoles rechazó que el hecho hubiera ocurrido en su estado, aunque la Sedena ratificó la veracidad de los hechos.

Las nuevas disposiciones respetarán siete niveles de impacto, que van de la persuasión (cese de la resistencia mediante el uso de indicaciones verbales) hasta la muerte (uso de la fuerza letal con una acción excepcional permitiendo el uso de armas menos letales o de fuego con la finalidad de repeler y neutralizar la agresión).

Pero la disposición señala que por primera vez que “en los casos en que personal militar o de la Guardia Nacional sean objeto de una agresión se actuará en defensa legítima”,

El titular de Sedena confirmó la decisión con este documento en el que también hay dos incisos que remarcan la orden de respetar los derechos humanos y actuar conforme a los principios del uso de la fuerza.