Luego de dos días de búsqueda intensa, integrantes de la Fiscalía General de Justicia (FGJ) de la Ciudad de México, la Guardia Nacional y policías mexiquenses, detuvieron a Gladis Giovana Cruz Hernández, la mujer que se llevó a Fátima Cecilia de la escuela a un domicilio de la alcaldía Xochimilco, y a Mario Alberto Reyes Nájera, quien presuntamente agredió sexualmente a la niña de 7 años, para matarla posteriormente.

Los sospechosos fueron detenidos en el ejido de Tlazala, municipio de Isidro Fabela, Estado de México la tarde-noche de este miércoles.

La pareja presuntamente arribó al lugar la tarde del martes en busca de refugio, pues la policía ya había circulado imágenes de sus rostros para localizarlos. Sin embargo, al llegar, fueron identificados de inmediato y se implementó un operativo para detenerlos, con la ayuda de drones para identificar exactamente el domicilio donde estaban, así como confirmar sus identidades plenamente.

El anuncio de la detención fue dado por la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

La mañana de este miércoles, el vocero de la FGJ, Ulises Lara, reveló la identidad de los presuntos agresores de la menor y fueron acusados del delito de privación ilegal de la libertad con la finalidad de hacerle daño directamente, aunque hasta el momento no se ha establecido el móvil del crimen.

El funcionario capitalino agregó que luego de catear la casa donde Giovana y Mario tuvieron secuestrada a la menor, en la calle San Felipe de Jesús, de la colonia del mismo nombre, alcaldía Xochimilco, recabaron evidencias como: identificaciones, fotografías, ropa y otros objetos personales para poder localizarlos.

De acuerdo con el Código Penal de la Ciudad de México los inculpados podrían recibir una sanción de entre  80 y 140 años de prisión para este delito, y dijo que la Fiscalía solicitará el castigo máximo para los agresores por este “indignante hecho”.

Los detenidos fueron presentados ante el ministerio público en el Estado de México y en las próximas horas se determinará su situación jurídica, pues por el momento solo están acusados por el probable delito de cohecho en flagrancia.

Perfil de los agresores

Vecinos de los acusados brindaron nuevos detalles sobre la personalidad de los acusados. De acuerdo con la periodista Denise Maerker, la pareja detenida, de alrededor de 29 años de edad en ambos casos, tiene tres hijos pequeños y han pasado ocho en una relación sentimental conflictiva.

Mario Alberto Reyes Nájera trabajaba como mototaxista desde hace seis años y era conocido como «El Tortuga».

«Era un compañero sin amigos. Siempre él en su rollo… Estuvo trabajando un tiempo bien y creo que por enero le quitaron la placa porque no daba cuentas», afirmó un compañero de trabajo. Dijo que eventualmente discutía con otros mototaxistas o choferes, y que parecía no depender económicamente del empleo, pues no laborada jornadas completas.

La madre de Mario Alberto refirió que Giovana ocasionalmente vendía tamales, pero que su principal actividad era en el hogar. Además, fue identificada por portar habitualmente zapatos blancos mismos que aparecen en el video donde se aprecia caminando de la mano con Fátima.

«Siempre andaba con sus zapatos, nunca se los quitaba y ese suéter de colores, todo el tiempo los traía», describió una vecina.

La propiedad donde fueron detenidos pertenece a la tía de Mario Alberto y no es mayor a 20 metros cuadrados. Allí se escondió la familia completa en espera de eludir a la policía y fue rentada por el hombre desde el pasado sábado 15 de febrero. El lugar consta de un par de habitaciones techadas de lámina y luce totalmente vacío, con cajas de leche y juguetes en el suelo.

Al ser detenidos, los hijos de la pareja quedaron al resguardo de su tía, quien aseguró que antes de la detención intentó persuadirlos para que se entregaran.

La relación entre Giovana y la mamá de Fátima

Por su parte, Magdalena Antón, mamá de Fátima, dijo sentirse sorprendida de que Giovana fuera la principal sospechosa del crimen de su hija, pues ella misma estuvo viviendo en su casa durante algunas semanas. “No se ve que sea psicópata ni que tenga la sangre tan fría ni el corazón inhumano. Ella no actúa así”, declaró al periódico Milenio.

Después del funeral de su hija de siete años, Magdalena se refugió en casa de una vecina por un par de noches, para ella y su hijo Francisco de 10 años, pues aseguró que tiene miedo de volver al lugar donde vivió con Fátima, aunque no dijo a qué.

En la entrevista se le presentaron las fotografías de los presuntos agresores, perdió la expresión del rostro y tras una larga pausa preguntó si ellos eran los victimarios de su hija. Posteriormente aseguró conocer a Giovana porque vivía en su casa, aunque solo tenían una relación de amistad.

“La conocí en casa de un señor que se llama Álvaro, que vende tamales aquí a dos cuadras. Al parecer ella estaba huyendo de su marido, porque la había querido golpear y quemar. Le dije: Bueno, ok, no te preocupes. Vente a mi casa. Nada más eso sí, yo te voy a pedir que me eches la mano con 300 pesos cada mes”, aseguró la madre de Fátima.

Explicó que Giovana estuvo en su casa desde noviembre y que no habitaba frecuentemente el inmueble, pues aseguraba que “su marido la quería matar y que se había llevado a sus hijos de aquí”.

También aseguró que nunca tuvieron problemas personales que pudieran haber desencadenado en la agresión contra la niña asesinada: “Nunca, jamás, pero con mi hermano sí se enojó porque le hablaba muy feo. Creo le caía mal, nada más. Probablemente su marido sea el asesino, porque a ella no la creo capaz, pero pues ella también fue su cómplice; se llevó a mi hija, ¿no?. Al final de cuentas los dos tienen que pagar”.

Magdalena aseguró que no creía capaz a Giovana de asesinar a su hija porque “tiene dos hijas y una madre que tiene dos niñas no creo que sea capaz de lastimar a otra; se lo digo yo, porque a mí me consideran enferma mentalmente, pero jamás lastimaría a ningún niño… y pues sí, me ‘re patina el coco’, pero no soy asesina”.

También detalló que Giovana nunca maltrató a Fátima o a alguno de sus hijos y que convivió con su familia de manera respetuosa.

“Siento que probablemente la mandó el señor Alan Herrera. Están implicados ellos dos y el señor”, reiteró, aunque desde hace unos días la Fiscalía capitalina aseguró que Alan Herrera murió hace años.

“Tienen que agarrar a Alan Herrera. Si a ellos los agarran, tienen que hacerlos confesar. Que digan la verdad”, solicitó.

Falta la orden de aprehensión

Hasta la mañana de este jueves, la pareja acusada permanecía en el ministerio Público de Atizapán de Zaragoza, Estado de México.

En el exterior continúa elementos de la policía estatal policía municipal y por algunos momentos de la Guardia Nacional. Hasta el momento, el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México no había emitido alguna orden de aprehensión en contra de estas personas.

En cuanto llegue, junto con una unidad de la FGJ-CDMX se haga el traslado de los acusados a la capital para determinar su situación jurídica.