Crimen organizado recluta a menores gracias a familiares

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De acuerdo al análisis realizado por la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), ha detectado que los grupos del crimen organizado que se encuentran asentados en el Centro Histórico, como La Unión Tepito y la Anti-Unión, tienen como modus operandi para el reclutamiento de menores de edad la utilización de familiares, quienes también son adolescentes.

Por un lado, la organización hizo un llamado urgente de construir una Estrategia Nacional para prevenir  la violencia armada contra niñas niños y adolescentes en México, sin embargo, detalló que dentro de esta fórmula se prevenga también su incorporación al crimen organizado.

Redim establece que actualmente, los grupos delictivos insertan a sus familiares en un nivel superior, no de riesgo, sino de mando y los menores de escasos recursos (captados) terminan haciendo las labores de halcones, cobros de piso y extorsiones.

“Esto se da en las escuelas, en los propios barrios, porque esa es una zona de crimen organizado y tienen muy pocas alternativas laborales que no sean incorporarse a hechos criminales o en el comercio informal”, detalló Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de la Redim.

De acuerdo a palabras dadas a conocer en el diario Excélsior, los asesinatos de los menores mazahuas de 14 y 12 años demuestran que en las calles del Centro Histórico operan esas redes de macrocriminalidad.

“Hay un escenario de crimen organizado que tiene redes de macrocriminalidad que están vinculadas con la cosecha de votos, que están vinculadas con el comercio informal, que opera desde hace muchas administraciones y cada día tienen más poder”, sentenció.

En 2018, el Centro de Apoyo a Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA) informó que jóvenes de entre 14 y 17 años de edad eran reclutados por los grupos criminales asentados en Tepito para nutrir sus filas.

En ese momento no sólo se reportaba un alarmante aumento de niños relacionados con las bandas delincuenciales, sino de un repunte en las desapariciones de menores de edad; jóvenes que días después aparecían muertos.

A partir del segundo semestre de 2017, la edad de los ejecutados y detenidos por narcomenudeo que eran víctimas oscilaban entre los 16 y 20 años de edad, mientras que los remitidos ante un juez de Control por posesión de drogas eran niños de entre 14 y 17 años.