Estados Unidos pretende orillar a México a negociar en el problema del combate al narcotráfico, como sucedió con el tema migratorio, lo que llevaría al país a modificar su política de “abrazos, no balazos”, Jorge Hernández, académico del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

El amago del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de catalogar al narcotráfico como terrorismo no solo afectaría la soberanía de México, sino que impactaría por segunda vez en el estilo de política que pregona el presidente Andrés Manuel López Obrador, afirmó Hernández Velázquez, profesor de la Licenciatura en Relaciones Internacionales del ITESO.

“La administración (federal) planteó, por ejemplo, una política de migración que fue replanteada por la presión de Washington, porque no estaba funcionando para los intereses de Estados Unidos por el cuello de botella que le generaba la migración centroamericana que pasaba por México con esta política de libre paso. Y sucede algo similar con esta cuestión de no militarizar, de ‘abrazos y no balazos’, la cuestión de la política antidrogas que también en los Estados Unidos ha repercutido en mayor número de drogas, porque aquí se han incautado cantidades irrisorias, justamente con esa política que se ha estado implementando de seguridad y de combate al narcotráfico”, explicó el experto en política exterior mexicana.

De acuerdo con Hernández Velázquez, la baja en la incautación de droga por parte del gobierno mexicano significa una mayor llegada de narcóticos a Estados Unidos, país que está principalmente preocupado por el tráfico de fentanilo.

Aunque el presidente López Obrador ha asegurado que no permitirá la intervención extranjera en el país y que el ofrecimiento de Donald Trump de participar en la lucha contra el crimen organizado es cordial, el profesor considera que el objetivo principal de Estados Unidos es presionar para llegar a una negociación, como sucedió con el tema migratorio, en la que México pasó de una política de puertas abiertas a convertirse de facto en un tercer país seguro y a enviar a miembros de la Guardia Nacional a las fronteras sur y norte del territorio nacional.

“Las derivaciones de qué implicaría en términos de la relación bilateral, en términos de lo que asusta tanto a la cancillería, como es la invasión a la soberanía, se van a derivar justamente de una negociación en la que se va a obligar a México a que se siente a establecer términos donde Estados Unidos considere que el trabajo (en el combate al narcotráfico) se está haciendo. Que fue exactamente lo que pasó con el tema migratorio, cuando nos impusieron una revisión a los 45 días y luego a los 90 días”, dijo.

Agregó que, aunque la petición de la familia LeBarón al gobierno estadounidense de que declare a los narcos como terroristas fue secundada por Donald Trump, la pretensión es añeja, aunque el proceso es complejo.