Aumenta el número de pueblos fantasma en Michoacán

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Pueblo fantasma, Michoacán

Turicato, un municipio de la Tierra Caliente de Michoacán había algunos ranchos como El Curindalito, ubicado a 90 minutos de la cabecera municipal. Sin embargo, actualmente no tiene suministro eléctrico, agua potable, las vías de comunicación están interrumpidas, tampoco hay escuelas y hospitales. Se trata de una comunidad que de a poco se está quedando vacía. “Últimamente nomás había como tres viviendas, pero esas personas ya fallecieron”, reveló uno de los habitantes de un poblado vecino al periódico El Sol de México.

Pero no es el único pueblo que está quedando en el abandono en una de las regiones más peligrosas que hay en el país. En esas mismas circunstancias aparecen: El Perdido, Los Ocotes, Palmillas, Aguascalientes y El Baño. Ninguno de ellos registra más de cinco casas habitadas y sus moradores son personas de la tercera edad, familiares entre sí.

“Algunos se movieron, otros han fallecido, así es como desaparecen esos ranchos, porque a varios apenas les pusieron luz hace tres años, vivían a oscuras, sin nada de comunicación”, señala uno de los habitantes que circula por la zona con frecuencia.

En total, Michoacán registra pérdida poblacional en 27 de los 113 municipios, entre 2010 y 2020, debido al envejecimiento, la migración en busca de una mejor oportunidad laboral y fenómenos como la violencia que provocan el desplazamiento forzado de personas.

De acuerdo con los dos censos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), Turicato es la zona más afectada por el fenómeno de la “despoblación”, con un registro de 2 mil 800 personas menos en una década. Otros poblados como La Huacana, Churumuco, Tuzantla y Tumbiscatío la disminución de la población oscila los 2 mil habitantes.

También se reportan desapariciones de poblados en Arteaga, que pasó de 380 a 333 comunidades en 10 años, y una reducción de mil 485 habitantes, lo mismo que Tiquicheo, Panindícuaro, Villamar, Ecuandureo, San Lucas, Penjamillo, Chinicuila, Tzitzio, Numarán, Jungapeo, Epitacio Huerta y Carácuaro.

Los altos índices de violencia y la falta de oportunidades para trabajar han provocado que pequeñas localidades desaparezcan. De acuerdo con un estudio del Consejo Estatal de Población (Coespo), el municipio de Aguililla pasó de tener 172 localidades en 2010 a 133 en 2020. Estas comunidades eran habitadas por campesinos.

Otro fenómeno que está provocando esta desaparición de comunidades es la urbanización del país, un fenómeno en el que la gente está migrando de las zonas rurales a ciudades más desarrolladas, en busca de mejores condiciones de vida.

Con esta tendencia, en 2020 un 43.8% de la población mundial vivía en áreas rurales y para 2050 esta proporción bajará al 31.6, de acuerdo con estimaciones de la ONU. Para México, se estima que para 2050, una de cada 10 personas vivirá en zonas rurales.