Eric Francisco “N”, un ingeniero civil de 46 años de edad, con la ropa llena de sangre, confesó la noche del domingo a un policía que recién había desollado a Ingrid Escamilla, su pareja de 25 años.

El policía le pidió que lo llevara al lugar del crimen, ubicado en el departamento 501 de un edificio ubicado en el número 258 de la calle Tamagno, colonia Vallejo, en la alcaldía Gustavo A. Madero. Efectivamente en el lugar se encontraba el cuerpo masacrado de la joven.

El presunto agresor indicó que con un cuchillo de cocina la apuñaló hasta en cinco ocasiones y le extrajo las vísceras, parte de las cuales fueron colocadas en una bolsa y llevadas a la calle, a unas cuadras del lugar de la agresión. Posteriormente le arrancó la piel desde el rostro hasta las rodillas y finalmente confesó su crimen, por lo que de inmediato fue detenido por las autoridades y presentado ante el Ministerio Público.

De acuerdo con informes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la pareja había discutido la tarde del domingo, lo que provocó la agresión. Posteriormente  Eric Francisco “N” fue hallado por la policía con la ropa manchada de sangre.

Posteriormente, la Fiscalía  General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX) presentó un video con el interrogatorio y el presunto responsable detalló que decidió desollar a su pareja para que no pudieran reconocerla. También indicó que durante la agresión estaba presente su hijo de 14 años de edad, quien padece autismo.

En su declaración, afirmó que Ingrid lo agredió primero con un cuchillo de cocina: “me dijo que me iba a matar, me enterró un cuchillo y le dije, pues de una vez, pero no pudo, luego yo le hice todo eso”, declaró ante las autoridades.

«Fue por vergüenza y pena, no quería que nadie se diera cuenta, luego, todo lo que le saqué lo tire al drenaje”, narra el agresor, quien dijo ser originario del estado de Puebla.

Todo empezó por una discusión

Este domingo, Ingrid reclamó a su pareja porque desde la tarde él estaba en la calle bebiendo con un grupo de amigos hasta alrededor de las 22.00 horas. El reclamo detonó su enojo, pero el enojo lo rebasó por completo y violencia llegó al límite.

En el domicilio, se escucharon gritos, insultos y golpes. Ella tomó un cuchillo para amenazarlo. Él se lo arrebató y se lo clavó en el cuello mientras le decía: “Si tu no me mataste, yo sí te voy a matar”.

Luego la desolló y quitó el inodoro para tratar de arrojar parte de los órganos por el tubo del drenaje, sin embargo no encontró suficiente espacio y envolvió el resto de los órganos en una bolsa de tela verde que abandonó en la calle.

Posteriormente llamó a su expareja, con quien procreó tres hijos, para decirle que debía acudir al lugar de los hechos para recoger al menor de ellos, de nombre Rodolfo de 14 años, enfermo de autismo,  y testigo de toda la agresión. Durante la llamada, Eric Francisco le confesó a su expareja que acababa de matar a Ingrid y dejó al descubierto el crimen.

Mientras que el menor, de nombre Rodolfo indicó que esta pelea no era la primera entre la pareja y que su padre solía insultar y golpear a su pareja.

De hecho, desde hace un año ella interpuso una denuncia por violencia ante la entonces Procuraduría capitalina, pero Ingrid no continuó con el proceso legal, y decidió darle una segunda oportunidad a la relación de cinco años que tenía con su agresor.

Finalmente este lunes, la hermana de Ingrid acudió al Instituto de Ciencias Forenses (Incifo) para reclamar los restos de la joven, originaria de Puebla.

Máximo castigo

A través de su cuenta de Twitter, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum condenó el feminicidio y aseguró que sobre el agresor caería todo el peso de la ley: “El feminicidio es un crimen absolutamente condenable. Cuando el odio llega a los límites como el de Ingrid Escamilla es indignante. La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) detuvo al presunto responsable y la fiscal ha declarado que exigirá la máxima condena”.

El imputado es resguardado por la Fiscalía capitalina para que se le practiquen exámenes psicológicos que permitan entender por qué llegó a este nivel de agresión contra su pareja y de ser encontrado culpable, podría recibir la pena máxima que es de 60 años de prisión.

Mientras que la familia de la víctima recibe apoyo por parte del personal especializado de la FGJ-CDMX con terapias psicológicas y apoyo legal para que el culpable de la agresión sea sancionado conforme a derecho.