Un caso de violación sumaria a una niña indígena en el pueblo embera-chamí en el departamento de Risaralda, Colombia, despertó la indignación de la sociedad, pues fue agredida por un grupo de siete soldados de ese país. Los agresores reconocieron los cargos, seis de ellos como agresores y uno más como cómplice.

De acuerdo con las investigaciones, la menor de 12 años estaba recogiendo guayabas cerca de un campamento militar, cuando los uniformados la secuestraron para abusar de ella durante la noche del lunes 22 en el caserío de Santa Cecilia, que hace parte del municipio de Pueblo Rico.

La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) denunció el caso la mañana del miércoles en un comunicado, por lo que el gobernador del resguardo Gito Dokabu-embera katío, Juan de Dios Queragama, solicitó a las autoridades la detención de los militares implicados a la justicia indígena.

“Es un acto criminal que debe ser castigado con todo rigor por la justicia ordinaria. Pone en cuestión la eficacia disuasiva de prisión perpetua, recién aprobada, y obliga a una revisión de la formación de miembros de las Fuerzas Armadas”, condenó el senado de Alianza Verde Antonio Sanguino.

“Esta no solo ha sido una agresión para nuestra niña y su dignidad como ser humano y como miembro de un pueblo ancestral, ha sido una agresión para todo nuestro pueblo Embera Katio, y un acto que defrauda la confianza que hemos depositado en ellos como representantes del Estado”, lamentó.

Y agregó: “Exijo como autoridad mayor que los agresores sean entregados para que desde nuestra autoridad y autonomía puedan ser juzgados y una vez paguen su condena bajo nuestra propia legislación, sean juzgados por las leyes de ustedes.

Los uniformados señalados por este crimen fueron identificados como integrantes del batallón San Mateo de Pereira y ya son investigados para deslindar responsabilidades.