El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, anunció la noche de este lunes que su administración cambiará de sede a la ciudad de Guayaquil, luego que han crecido las protestas en la capital, Quito, tras la eliminación al subsidio a los combustibles a partir del pasado jueves, situación que ha provocado que miles de campesinos tuvieran enfrentamientos con las fuerzas militares en la capital.

En un mensaje a la nación, acompañado del vicepresidente Otto Sonnenholzner y del ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, el mandatario acusó a su antecesor Rafael Correa y al líder venezolano, Nicolás Maduro, de desestabilizar a su gobierno como un intento de «golpe de Estado» e indicó en su mensaje: “Me he trasladado a Guayaquil y he movido la sede de gobierno a esta querida ciudad, de acuerdo con las atribuciones constitucionales que me competen.

“Lo que ha sucedido estos días en Ecuador no es una manifestación social de descontento ante una decisión de gobierno. No, los saqueos, el vandalismo y la violencia demuestran que aquí hay una intención política organizada para desestabilizar al gobierno y romper el orden constituido, romper el orden democrático”, agregó y calificó en días pasados como “zánganos correístas”, a los manifestantes, por lo que en las calles el movimiento se autodenominó “la Revolución de los Zánganos”.

Señaló que en las imágenes se percibe claramente que los más violentos, aquellos que actúan con la única intención de agredir y dañar, “son individuos externos, pagados y organizados. ¿Creen ustedes que es coincidencia que Correa y (el ex canciller Ricardo) Patiño hayan viajado al mismo tiempo hace algunas semanas a Venezuela? El sátrapa de Maduro ha activado junto con Correa su plan de desestabilización”.

Las protestas iniciaron el jueves pasado cuando Moreno firmó un acuerdo con el Fondo Monterio Internacional (FMI) a eliminar los subsidios a los combustibles vigentes desde hace 40 años y el despido de miles de trabajadores, lo que provocó que los precios subieran hasta 123 por ciento. A cambio de financiamiento para detener la crisis económica que se vive en el país. Con esto, el galón (3.79 litros) de diésel pasó de 1.03 a 2.30 dólares y el de gasolina común de 1.85 a 2.40 dólares.

Sin embargo, Lenín Moreno dijo que no dará marcha atrás con las medidas porque lo correcto no tiene matices: “la eliminación a los subsidios es una decisión histórica que afecta a grandes intereses económicos y financieros”.

Mientras tanto en Quito, aumentaron las protestas y miles de campesinos arribaron al centro de la ciudad y la sede del gobierno, el Palacio de Carondelet, fue evacuado por militares y permanece vigilado con el sobrevuelo de helicópteros.

Los indígenas, provenientes de provincias de diferentes puntos del país, partieron antenoche a pie y en camionetas para exigir que regresen los subsidios y evitar el aumento de tarifas, en una protesta conjunta con sindicatos obreros este miércoles en la capital.

La primera caravana de indígenas atacó una tanqueta del ejército, para quemarla posteriormente, sin que los militares pudieran detenerlos. Otros manifestantes ocuparon pozos y redujeron la producción petrolera.

En Machachi, a 35 kilómetros de Quito, militares y policías disuadieron una protesta con gas lacrimógeno.