El secretario de Defensa de EEUU, Mark Esper, manifestó este miércoles su rechazo a la propuesta del presidente Donald Trump de utilizar cuerpos del ejército contra la gente que ha salido a las calles a protestar violentamente contra la brutalidad policial, tras el asesinato del ciudadano afroamericano, George Floyd en la ciudad de Minneapolis.

«No apoyo que se use la Ley de Insurrección», indicó Esper, dos días después de que Trump amenazara con pedir el apoyo militar para sofocar las protestas violentas, que incluso obligaron al mandatario a refugiarse en un búnker de la Casa Blanca el pasado viernes.

El ministro indicó que el uso de fuerzas militares en activo «sólo debería usarse como último recurso y sólo en las situaciones más urgentes y graves. Siempre he creído que la Guardia Nacional es más adecuada para prestar apoyo interno a las autoridades civiles en estas situaciones», dijo, como solución para disuadir a los protestantes violentos que se han multiplicado por todo el país.

Casi diez días después de la muerte de George Floyd, las movilizaciones continuaron en las grandes ciudades como Washington, Nueva York, Houston y Los Ángeles, pese al toque de queda decretado después de los disturbios del fin de semana y que no se habían visto en ese país desde los años 60, cuando surgió la lucha por los derechos civiles para todos los ciudadanos estadounidenses, incluyendo sus minorías.

En total, se han contabilizado protestas en más de 140 ciudades, donde miles de ciudadanos de todas las razas han desafiado los amagues de Trump de aplicar la fuerza para contener las protestas. Sin embargo, aunque las imágenes de saqueos y confrontación con las autoridades de seguridad, en realidad la mayoría de las protestas son pacíficas, repletas de encuentros solidarios incluidos cuerpos locales de policía que se sumaron a la condena de la brutalidad policíaca.

Mientras que las amenazas de Trump el lunes, de desplegar a las fuerzas militares contra sus ciudadanos provocó no sólo denuncias de sus opositores políticos, sino incluso de líderes religiosos y hasta de comandantes militares retirados. Además sufrió una fuerte caída en las encuestas de cara a la elección presidencial que se realizará en noviembre y en la que actualmente se encuentra 10% debajo de su competidor, el demócrata Joe Biden.

“EEUU no es un campo de batalla. Nuestros conciudadanos no son el enemigo”, escribió el ex titular del Estado Mayor,  Martin Dempsey, en Twitter. Mientras que el ex comandante de Operaciones Especiales, Tony Thomas, cuestionó la tentativa de represión: “no es lo que EEUU necesita escuchar… nunca, a menos de que seamos invadidos por un adversario o suframos un fracaso constitucional, o sea, una guerra civil”.

Mientras tanto, este lunes, Trump ordenó despejar una zona de Washington para salir frente a las cámaras y posar con una Biblia en frente de la Capilla Nacional de San Juan Pablo II, contra los deseos de los encargados de ese templo.

El arzobispo católico de Washington, Wilton Gregory, declaró que esta visita viola “nuestros principios religiosos” y recordó que el papa Juan Pablo II no hubiera avalado el uso de gas lacrimógeno y otros actos disuasivos para silenciar, dispersar o intimidar a manifestantes a cambio de una fotografía.

Muchos actores de la sociedad estadounidense han condenado la respuesta de Trump, incluso algunos senadores opositores han calificado el comportamiento de Trump como de fascista y dictador.

Joe Biden declaró que el presidente de EEEUU debe ser parte de la solución, no el problema. El mandatario es hoy parte del problema y lo acelera. Incluso algunos republicanos y destacadas figuras conservadoras como el columnista George Will han manifestado su desacuerdo con Trump, incluido el ex presidente George W. Bush, quien propuso buscar la empatía.

Las protestas continúan

En Washington, fuerzas militares circularon por varios puntos de la ciudad con vehículos de guerra y efectivos en camuflaje con armas de alto poder. Sin embargo, las protestas continuaron a una cuadra de la Casa Blanca.

En Nueva York, se decretó el primer toque de queda desde 1943 (cuando un policía blanco mató a un soldado afroamericano), sin embargo, continuaron los saqueos en el pleno corazón comercial de la ciudad, la noche del lunes. Cientos de jóvenes entraron violentamente a tiendas departamentales, en partes de la Quinta Avenida y en Broadway, con un saldo de más de 700 arrestos.

Como resultado, el toque de queda empezará a las 20:00 horas. Sin embargo, las manifestaciones han sido generalmente pacíficas. Un contingente de miles de personas marchó de Foley Square a Washington Square, coreando consignas, con el apoyo de la gente que se encontraba en las calles.

Escenas parecidas se vieron en decenas de ciudades por todo el país.

Los activistas, por su parte, discuten sobre mecanismos para prevenir actos de vandalismo o saqueo e incluso la familia de Floyd, han solicitado no recurrir a la violencia y poner fin al saqueo, porque estas acciones benefician las propuestas de Trump.

En total se han detectado más de 125 incidentes de violencia, arrestos, y hostigamiento de periodistas que cubren las marchas, principalmente a manos de policías.