Tras semanas con tareas de vigilancia en la frontera con México, autoridades militares de Estados Unidos alistan el retorno a sus cuarteles, luego de atender el llamado del presidente Donald Trump ante la supuesta amenaza de la caravana migrante proveniente de Centroamérica.

De acuerdo a medios nacionales, la vuelta de los uniformados se da en medio de una fuerte crítica al mandatario, pues demócratas estiman que el Ejército pudo ser utilizado con fines políticos, como un apoyo para contener las pérdidas en las elecciones intermedias del 6 de noviembre.

Se espera que todo el Ejército deba estar en sus cuarteles como límite el próximo 15 de enero, pese a la insistencia de Donald Trump, quien insiste en el despliegue altamente de tropas en la línea fronteriza.

Cabe mencionar que en casos anteriores donde los militares se desplegaron para reforzar la frontera, los refuerzos consistían en militares de la Guardia Nacional de tiempo parcial bajo el mando de Gobernadores estatales que respaldaban las labores de las dependencias encargadas de la seguridad fronteriza.

Sin embargo, las tropas recién desplegadas, la mayoría desarmadas y de unidades de apoyo, provienen del servicio militar activo, una concesión que el Pentágono hizo después de que el Mandatario insistiera en que el despliegue incluyera no solo a la Guardia Nacional.