Yolanda Osuna, alcaldesa

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Rodulfo Reyes

Morena ha decidido postular a una mujer para la alcaldía de Centro, de tal manera que a esa posición se encuentra perfilada la ex secretaria de Cultura, Yolanda Osuna Huerta 

La equidad de género está establecida por ley, por lo cual el Instituto Nacional Electoral (INE) fija la normativa para aplicarla; se trata del 50 por ciento de las candidaturas para cada género, y todos los institutos políticos están sujetos a esa disposición legal. 

En el municipio que abarca a la capital del estado la organización del presidente Andrés Manuel López Obrador ha determinado ir con una candidata, y de entre los servidores públicos que renunciaron el 31 de octubre la que posee el mejor perfil ciudadano es Osuna. 

De acuerdo con encuestas que ha conocido esta columna, Morena aventaja en la intención del voto a PRD, PRI y PAN en Centro, aunque solo cuando este cruzamiento se da entre partidos, ya que la ecuación cambia cuando se “carean” nombres de supuestos aspirantes. 

El de la Revolución Democrática, el Revolucionario Institucional y Acción Nacional se encuentran muy abajo en identidad partidista. 

Esto es, a pesar de todos los reclamos contra el régimen morenista, la ciudadanía no tiene interés de votar por esos institutos. 

En adición, la fórmula que parece haber encontrado el vinotinto es postular a un cuadro que no tenga negativos que le resten puntos a la organización. 

Y en ese sentido la imagen de la extitular de Cultura se encuentra alejada de los escándalos mediáticos. 

Además, la viuda del escritor Lácides García Detjen goza de aceptación en la llamada clase media-alta, fórmula que siempre ha aplicado la izquierda en Tabasco para alejar la imagen de rijosa que la ha vestido desde su irrupción en 1988.  

De ahí que en sus principios el movimiento de López Obrador, entonces agrupado en el sol azteca, nominó a personas conocidas en las clases urbanas como Raúl Ojeda Zubieta, y en su momento el ahora gobernador Adán Augusto López Hernández, lo mismo que su hermana Rosalinda, quien en 2015 logró un buen caudal de sufragios pese a ir como abanderada del desacreditado PVEM. 

Por otro lado, la nominación de Osuna evitaría una fractura interna por la lucha de los grupos domésticos: la exfuncionaria no pertenece a ninguna corriente ni está enfrentada con ningún actor preponderante del morenismo. 

Imagine usted a la extitular de Cultura enfrentando al exgobernador priísta Andrés Granier Melo y/o al senador perredista Juan Manuel Fócil Pérez. 

Posiblemente cualquiera de los dos últimos concite más apoyos entre sus propios correligionarios, pero hasta ahorita los votos que se imponen en una elección son los que cruzan los ciudadanos que no son militantes. 

Por cierto, a Granier Melo debe írsele descartando como baraja del PRI para la alcaldía de Villahermosa: ayer la directiva estatal priísta nombró a su hijo Fabián Granier Calles como delegado en Centro, lo que equivale entregarle el partido en la capital a esa corriente. 

Y, al menos que el cinismo fuera la carta de presentación de esa familia, es un contrasentido que el vástago vaya a levantarle la mano al progenitor cuando se den las candidaturas, en caso de que así fuera. 

La llegada de Fabián significa que se le está dando carta de naturalización para competir por una diputación local. Pero esto deja a Granier Melo fuera de la jugada por la presidencia municipal. 

Al menos, claro está, que el nepotismo sea la constante en la conducta del exmandatario estatal.