UE: blindar la democracia

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Claudia Luna Palencia

El bloque de los 27 países miembros de la Unión Europea (UE) tendrá por primera vez en su historia, de más de 60 años de existencia, un mecanismo para suspender los fondos comunitarios a cualquier país miembro que viole, socave o intente poner en peligro las normas del Estado de derecho.

El pasado jueves 5 de noviembre, Ursula von Der Leyen, presidenta de la Comisión  Europea logró reunir todos los apoyos institucionales para implementar un mecanismo que sancione cualquier intento antidemocrático por alguno de sus países miembros; y sucede en momentos en que tanto Hungría como Polonia han dado indicios de compartir el modo político del actual mandatario de Estados Unidos, Donald Trump.

De 2014 a 2020, tanto Polonia como Hungría, han recibido de los fondos comunitarios  86 mil millones de euros y 25 mil millones de euros, respectivamente y no han tenido un comportamiento precisamente de respeto hacia los valores del cónclave. Tras el escenario poselectoral norteamericano, la UE ha decidido tomar cartas en el asunto.

¿Qué supondría? Si uno de los miembros muestra no solo violaciones a los derechos humanos sino fundamentalmente al derecho político de una mayoría y no es garantizado, la UE cortará cualquier forma de financiamiento como un acto de presión.

“Si la investigación sobre un socio concluye que los fondos están en riesgo, la Comisión podrá proponer la suspensión del desembolso; además se amplía la definición del concepto de Estado de derecho para incluir asuntos como el pluralismo político, la libertad de prensa o el respeto de las libertades en general”.

No es para menos, no después de lo que, demudados atestiguamos con la actitud de Trump; él nunca ha sido un demócrata es un autócrata que envidia el poder de Putin, de Kim Jong-un y suspira por la mano dura para gobernar.

Se está dando un espectáculo nocivo que dejará sin autoridad moral a la nación defensora tradicional de las democracias liberales, después de este show Maduro gobernará hasta que la muerte lo decida y cualquier otro sátrapa puede planear su eternización.

Por lo pronto, en lo inmediato de este desenlace electoral están los mercados a la espera, con inversionistas que son los primeros en tomarle la temperatura a la situación poselectoral  en un año de posiciones cortas marcado por el impacto de la pandemia, no solo en el renglón sanitario, sino fundamentalmente económico.

A COLACIÓN

La pandemia lo ha trastocado todo a tal punto que el organismo internacional anticipa una caída de 4.3% en el PIB norteamericano  y una recuperación de 3.1% para 2021.

Solo China crecerá este año 1.9% o quizá más si los datos del cuarto trimestre son igual o inclusive más favorables que los reportados por la Oficina Nacional de Estadística (ONE)  para el tercer trimestre con un crecimiento del 4.9 por ciento.

Habrá que agregarle el efecto inmediato de la situación poselectoral en Estados Unidos y el golpe en los mercados financieros; una mayor incertidumbre provocada por un proceso que llegue a judicializarse hasta el despacho  del Tribunal Superior recaerá en las divisas de los países emergentes que ya venían presionadas frente al dólar, el euro y la libra desde que agudizó la vorágine de la pandemia.

Los mercados de renta variable seguirían con un comportamiento volátil y especulativo, habrá algunos valores preferidos como las acciones en los sectores de la tecnología.

De acuerdo con Enrique Díaz, director de Riesgos de Ebury, la pandemia, los nuevos confinamientos y el escenario electoral norteamericano están motivando que disminuyan las inversiones en activos de riesgo y se opte por activos seguros.

En los próximos días, saber qué pasa con el escenario poselectoral norteamericano será el principal evento de riesgo, el especialista considera que una victoria de Biden -si bien sería negativa para el dólar- significaría una ventaja para los activos de riesgo.

El escenario tiene no solo componentes económicos sino también políticos: a Trump le gusta un dólar fuerte se ha visto como se ha apreciado respecto de todas las divisas de los países emergentes; se anticipa que, con Biden, suceda la contrario o bien que, por lo menos, la divisa verde mantenga un nivel menos apreciado.