No me refiero a los huracanes políticos o legales en los que el país está inmerso, más bien, hago alusión a los de, a de veras.

De manera impostergable llega año con año, la temporada donde la naturaleza se la cobra a los humanos. Más, a los que viven en zonas donde algún corrupto gobernantes permitió que se construyera sobre un arroyo seco o bien secaron la cañada para permitir que vivieran los que votan.

Nunca se las cobra a los verdaderos culpables.

También se las cobra a quienes seguimos tirando basura diariamente en las calles, ríos, barrancas y en suma, donde no debe tirarse. Evidentemente lo que más efecto tiene en esa cobranza es el cambio climático, el cual llega a hacer impredecible el efecto que traerá una tormenta, la aridez o el deshielo, por ejemplo.

De estos huracanes quienes están presentes son las fuerzas armadas tanto con el Plan DN-III como el Plan Marina. Lo lamentable es que para muchos ciudadanos y también para las autoridades municipales y estatales, también para eso están los militares, es decir, para salvar, apoyar, rescatar, palear tierra y lodo; alimentar, cobijar, transportar, desplazar, desaguar, reconstruir y en muchos casos, hasta ayudar a la gente a que regrese a donde vivía.

Se insiste en lo lamentable, ya que por mucho, sería mejor que las autoridades municipales y estatales se responsabilizaran también de estas situaciones, comenzando con la prevención, educación y fortalecimiento de una estructura tanto material como humana para poder atender estas amenazas; pero, para eso están los militares.

Y sí, para eso están, de hecho es una de sus funciones constitucionales y mientras se necesite ahí estarán los soldados de tierra, mar y aire, sin embargo, la suma de esfuerzos traerá mejores resultados.

El propio presidente López Obrador ha llamado la atención de los gobernadores que han ocupado los recursos del FONDEN para otra cosa que no tenga que ver con la prevención y reconstrucción de zonas después de una emergencia provocada por un desastre natural.

Tiene razón el presidente, en este sentido la situación no espera, la naturaleza la cobra de manera inesperada, total y desgarradora.

Tanto SEDENA como SEMAR tienen una experiencia probada y reconocida mundialmente atendiendo en primer lugar las necesidades de la gente damnificada. Sin embargo, la labor no comienza, ni termina con la ayuda a la gente. En ambas dependencias se analiza con anticipación las zonas donde pueda impactar más un meteoro, para que de ahí, se tomen las medidas necesarias y hasta donde se pueda prever.

Se insiste en que la naturaleza tiene comportamientos devastadores producto del cambio climático. Es más, se cuenta con la posibilidad de que en caso de requerir más efectivos para la atención de un problema, siempre recibirán el apoyo.

En ambas dependencias también se les informa a diversas autoridades sobre lo que deben hacer de manera preventiva.

Debe reconocerse que todo lo anterior no es únicamente culpa y responsabilidad de las autoridades. Los ciudadanos también debemos poner todo nuestro esfuerzo por hacer lo que se debe hacer. Debemos comprender que un embate de la naturaleza tiene un efecto en todos, no solamente en los otros.

Las fuerzas armadas están preparadas para hacerle frente a esta temporada de huracanes.

Están preparadas para hacerlo desde cualquier espacio, no importando que la ayuda llegue por tierra, por mar o por aire.

Lo hacen sin distinción de personas o de zonas.

Lo hacen para todos y por todos.

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@elibarrola