Seguridad México-EEUU, ¿Sin la arrogancia de la DEA?

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En una de sus primeras declaraciones como secretario de Defensa, el general Lloyd Austin afirmó haber mantenido conversaciones con los secretarios mexicanos de Defensa Nacional y de Marina-Armada para redundar las relaciones sobre temas de seguridad. Este mensaje sin duda que no cayó bien en la DEA, donde aún no le perdonan al gobierno de Trump haber liberado al general Salvador Cienfuegos Zepeda y al mexicano haber difundido el expediente respectivo.

El tema de seguridad en EE. UU. tiene dos hilos de poder: la comunidad de los servicios de inteligencia que controla la Casa Blanca en las dieciséis agencias a través del director nacional de inteligencia y las relaciones top entre los titulares de los ejércitos de ambos países. El hilo conductor ha sido la Estrategia de Seguridad Nacional formal que se ha definido desde el gobierno de Nixon en 1969 en el Consejo de Seguridad Nacional de la presidencia.

Trump descuidó las relaciones de seguridad, firmó dos directrices presidenciales amenazantes contra Mexico y otros países por falta de desarticulación de cárteles extranjeros que están asentados en territorio estadunidense y dejó que las agencias operaran sin coordinación. En la DEA hay un silencio discreto, porque algún enojo adicional por el caso Cienfuegos podría afectar a su Operación Python en México para capturar a Nemesio El Mencho Oseguera Cervantes y a Ovidio Guzmán López.

El menaje del general Austin debe leerse en el escenario de la directriz diplomática mexicana para unir la política exterior con la política de defensa nacional para arribar a una doctrina de seguridad nacional geopolítica y al papel activo de México en el consejo de seguridad de la ONU.

Es decir, que hay en curso una diplomacia mexican activa de seguridad nacional que no existía.

Zona Zero

  • El diario The Washington Post reveló esta semana que los estadunidenses están aumentando la compra personal de armas de fuego, en un clima de tensiones de guerra civil, de milicias desbordadas en violencia y de indicios de que el gobierno de Biden podría entrarle ahora sí a la Segunda Enmienda que permite la libre compra de armas. De acuerdo con el diario en enero se compraron dos millones de armas, sumadas a las 23 millones que se adquirieron en 2020. EE. UU. podría estar regresando a los tiempos del viejo oeste, con pistolas aunque sin caballos.

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
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