Al comienzo de cada sexenio los altos mandos del Ejército y Fuerza Aérea, así como de la Armada de México, enfrentan desafíos propios de la realidad de país que reciben al ser nombrados secretarios de Defensa y Marina.

El general Luis Cresencio Sandoval y el almirante José Rafael Ojeda tienen ante ellos retos que, sin duda, tienen la singularidad de todo lo que ha sido durante 29 días el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. El actual Presidente ha sido el luchador social, el líder moral, el activista político y, por otro lado, el candidato presidencial que más había denostado a las fuerzas armadas y a sus acciones con los ciudadanos. Todo cambió a los pocos días de ser Presidente electo; la confianza depositada sorprendió a propios y extraños.

Después vino la presentación de la Guardia Nacional, donde la operación, responsabilidad y estrategia quedó en manos de los soldados. Ante esta decisión, solamente las huestes lopezobradoristas pusieron el grito en el cielo y todavía hay voces afines al Presidente que aseguran la no viabilidad de la Guardia Nacional como fue planteada originalmente, es decir, quedará en manos de los civiles y no en la Sedena.

Aquí radica el primer gran reto.

A gobierno, Legislativo, sociedad y medios de comunicación debe quedarles claro que la respuesta federal a la tragedia que vive México en materia de seguridad no solo es responsabilidad militar; se necesitan de manera correlativa confianza y voluntad política. Se necesitan procuración y aplicación de justicia de manera real y honesta; se necesita que se comprenda que la presencia militar no les genera más poder o canonjías para hacer lo que quieran.

LOS MILITARES HAN DEMOSTRADO SOBRE LOS CIVILES QUE DE RESPETAR LAS LEYES, ELLOS SON LOS PRIMEROS.
Ante esta realidad, el reto militar será seguir en las calles, aún y a pesar de que no se comprenda que sin la presencia y acción de los soldados de tierra, mar y aire para enfrentar a los criminales, muchos espacios municipales y estatales serían, a partir de su ausencia, un verdadero infierno.

El reto en 2019 para el general y el almirante es que, a pesar de que serán por el resto del sexenio los hombres fuertes del Presidente, todas las secretarias y secretarios de Estado comprendan que este año que comienza seguirá marcado por acciones estratégicas y contundentes de seguridad que, en conjunto con la Policía Federal, los militares emprendan.

NO PUEDE HABER ESPACIO PARA LA ENVIDIA POLÍTICA.
EL GENERAL SANDOVAL Y EL ALMIRANTE OJEDA SIMPLEMENTE HACEN SU TRABAJO Y CUMPLEN CON SU ALTA RESPONSABILIDAD POR EL ÚNICO FIN DE SERVIR A MÉXICO Y NO POR EL DE SUMAR TRIUNFOS QUE LOS ENFILEN HACIA 2024.
NINGUNO DE LOS DOS TIENE ASPIRACIONES POLÍTICAS.

CABO DE GUARDIA
Internamente, para ambos secretarios, los retos se convierten en el día a día, es decir, el rumbo fijo y claro que han definido junto con sus generales, almirantes, jefes, capitanes, oficiales, tropas, cadetes y clases para seguir haciendo del Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina Armada instituciones ejemplares.

POR ESO ES QUE INTERNAMENTE NO HAY RETOS.
Solo es el día a día.

FELIZ AÑO A TODOS LOS QUE HACEN POSIBLE ESTE ESFUERZO EDITORIAL.

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