Presiona EEUU para imponer “su” agenda de seguridad

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A partir de la molestia estadunidense contra el gobierno del presidente López Obrador por la regulación de las agencias estadunidenses de seguridad en México, la Casa Blanca ha operado en la última semana una ofensiva articulada para obligar a Palacio Nacional a someterse a las exigencias estadunidenses.

La clave la dio el exembajador estadunidense Christopher Landau: el presidente mexicano no persigue a capos ni cárteles para no generar conflictos. Sin embargo, el gobierno de Biden busca imponer aquí una versión mexicana de Plan Colombia, donde el modelo de los extraditables abrió una guerra civil.

La persecución contra los jefes del Cártel Jalisco y del Cártel de Pacífico forma parte de un nuevo operativo masivo de la DEA en México. Sin embargo, destaca el hecho de que el gobierno de Biden prefiere reprimir capos en sus países de origen y no impedir la corrupción que ha permitido el contrabando de droga y el asentamiento en el 85% del territorio estadunidense de los cárteles mexicanos.

La función de la vicepresidenta Kamala Harris como head chief o responsable de la agenda de seguridad fronteriza con incidencia en México y Centroamérica será la de presionar al presidente mexicano. Sin embargo, las intenciones de Biden pronto se toparán con un dato mayor: sin la colaboración y asentimiento de México, todo el programa migratorio de Biden será un fracaso.

Las propuestas mexicanas han sido desdeñadas por la Casa Blanca, pero van a ser reiteradas a la vicepresidenta Harris. El estilo personal de negociar del presidente mexicano no ha sido entendido desde la arrogancia de la Casa Blanca. México podrá desplegar Guardia Nacional para impedir circulación de migrantes, pero no va a reanudar la guerra violenta contra capos y cárteles.

 

Zona Zero

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

 

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