Cadena de Mando

Nuevamente la militarización. Sí, esa amenaza que durante por lo menos dos décadas, -1960 a 1980- tuvo en América Latina, a más de un presidente civil en el mayor pánico por la posible toma del poder por parte de los militares.

Insisto, tanto fue hace más de 40 años, como tanto fue, en centro y sud-américa.

A PESAR DE QUE MUCHOS LO HAN ASEGURADO, EN MÉXICO, NUNCA HA EXISTIDO LA MILITARIZACIÓN; O POR LO MENOS, NO LA QUE “SIRIOS” LES ESPETAN A “TROYANOS” Y VICEVERSA, DEPENDIENDO DE QUIÉN SEA OPOSICIÓN Y QUIÉN GOBIERNO.

En este espacio he insistido infinidad de ocasiones en la necesidad de revalorizar la militarización, es decir, sí por “militarización” debemos entender que ésta, ha llevado a las fuerzas armadas a ser la institución de mayor nivel de confianza, entonces, démosle un punto a favor. Sí lo que debemos entender como “militarización”, es que han sido la única institución del país en tener la capacidad de recuperar los espacios que la delincuencia le ha ganado a los gobiernos civiles, entonces, démosle otro punto.

Si la acción militar en México, ha demostrado que el término “militarización” en nuestro país, es maquiavélicamente mal entendido y utilizado, así como  anacrónico y sin duda, injusto; démosles muchos puntos a los militares.

Sí por “militarización”, debemos entender que durante los últimos 20 años que han estado coadyuvando a los gobiernos en tareas de seguridad pública, nunca han obedecido ninguna orden de parte de su Comandante Supremo, que esté fuera de la ley, entonces se han ganado otros muchos puntos más.

Sí desvirtuar la “militarización”, -ya sea por sirios o troyanos- pretende por fuerza, asociarla con violación de derechos humanos o bien con eliminación de garantías individuales o declaratorias de estado de excepción, o quizá con generación excesiva de violencia en el país; los soldados de tierra, mar y aire, se han encargado de demostrar que todo lo anterior, quien lo provoca, infunde y aprovecha, son los grupos criminales.

La “militarización” en México, ha demostrado también que, cuando han existido abusos y excesos por parte de algunos de sus integrantes, han sido los propios militares quienes los han castigado. También, cuando las autoridades civiles han pedido que se les entregue un militar por ser presunto culpable, han sido los militares quienes lo han entregado.

Llama la atención que cuando se trata de apoyar y proteger a la población en otros sentidos, entonces nadie, ni sirios o troyanos, etiquetan por ejemplo, a la protección civil, como una instancia militarizada, o como otro ejemplo, las 118 instalaciones hospitalarias que el ejército ha habilitado en tiempo record para atender a pacientes con Covid. O la repartición de casi 600 mil despensas o la transportación de 1,244 toneladas de insumos médicos. Qué decir de la repatriación de 2,250 mexicanos o la contratación por parte de SEDENA  de 4,451 profesionales de la salud.

DE LO ANTERIOR, NADIE DICE O ASEGURA QUE, LA SALUD PÚBLICA ESTÁ MILITARIZADA, O BIEN EL DESARROLLO SOCIAL, O LA LOGÍSTICA DEL SECTOR SALUD.

Las fuerzas armadas no compiten o entran en conflicto con ninguna institución del país, mucho menos amenazan a la sociedad o al desarrollo de México.

LAS FUERZAS ARMADAS NO PRETENDEN EL PODER. PRETENDEN UTILIZAR TODO EL PODER QUE EL ESTADO LES CONFIERE PARA SERVIR, PROTEGER Y DEFENDER A LOS MEXICANOS.

No son gorilas.

Los militares, todos, son profesionales al servicio de México.

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@elibarrola