Por: Eduardo Sadot

Ante la contingencia frente al Covid-19 hay datos que a cuatro meses de hacer su aparición en el planeta y haber conocido del tema en México no conocemos, información indispensable en el combate a la pandemia.

Los mexicanos no tenemos datos precisos sobre las herramientas para enfrentar a la pandemia, que nos den un panorama claro de el tamaño del riesgo, la capacidad del sistema médico de Estado, su capacidad de coordinación con la administración pública –ello incluye a los tres órdenes de gobierno– federal, estatal o local y municipal, aún no queda claro la manera en que se coordinan ellos en lo individual y entre ellos, pareciera que a nadie se la ha ocurrido practicar un diagnóstico claro y preciso de las fortalezas y debilidades de la federación a su interior, cada una de las entidades federativas a su interior y entre sí, los municipios y su vinculación con sus gobiernos locales y la federación.

Parece que les sorprendió con los dedos en la puerta, que en su precipitación y desesperación no tuvieron la capacidad de auditar sus recursos y compararlos con la demanda real de servicios de su población, nadie se ha preocupado ni conocen realmente la proyección de la eventual demanda de sus necesidades elementales de insumos y servicios frente a la contingencia, se percibe una tardía –sino es que ausente– prevención de lo que viene o se espera. Por ejemplo partiendo de los datos de población en general por municipio o alcaldía, la cantidad de camas de hospitalización para cada municipio in situ, con cuántas camas o equipos de emergencia y ventilación cuentan, comparando con el número de pobladores, su distribución territorial que serviría para prever la demanda de movilidad de enfermos llegado el momento, ese dato no se tiene o si se tiene, las carencias son tan alarmantes, que sería como declarar que con esa omisión el gobierno ha sentenciado a muerte a la población, que eventualmente pudiera requerir del servicio. Un vacío de información elemental que aterra y remueve la conciencia ciudadana crudamente, de saber que en caso de enfermar, no contaría con el servicio indispensable para salvarle la vida. Ahí queda evidente la falta de prevención, la incapacidad y omisión del gobierno frente a la contingencia.

Los datos que maneja el vocero oficial de Salud ante la contingencia son generales, no llegan al detalle ni a la precisión que la emergencia amerita, ha dicho la cantidad de ventiladores y de camas que hay disponibles en todo el país, pero omite precisar cuántos y dónde están disponibles, menos aún menciona los equipos, condiciones y características de protección para los servicios médicos, disponibilidad y distribución.

Ha permeado la carencia en centros hospitalarios y la cantidad de médicos y enfermeras contagiados, obviamente por falta de equipo, no por negligencia médica, pues son los médicos los que más conciencia y precauciones para evitar el contagio conocen.

Tampoco se tienen el dato preciso de la cantidad de pruebas que pueden aplicarse, solo sabemos que para llegar a aplicarse la prueba se requieren condiciones extremas de los pacientes, ello altera las estadísticas reales de la cantidad de decesos por el Covid-19, lo que falsea las estadísticas y la ubicación de mayor número de contagios, la omisión evidencia alteración informativa. Pero lo más grave son las mentiras, la traición por omisión  a la Patria.

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@Eduardo Sadot