Imposible gobernanza criminal con los cárteles mexicanos

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Por: Carlos Ramírez

La estrategia de construcción de la paz está sustentada en un punto clave que carece de viabilidad operativa: la cooperación de los cárteles en el mantenimiento de la estabilidad en sus zonas de influencia, eludiendo la violencia contra otros grupos delictivos.

Para la paz se requiere que los liderazgos de los cárteles tengan sensibilidad y voluntad para administrar las instituciones políticas, de gobierno y de Estado que existen en cada comunidad mexicana.

Asimismo, es necesario que las bandas delictivas congelen sus actividades de expansión de zonas de influencia territorial y coexistan con otras organizaciones criminales que tendrían qué reproducir el mismo modelo.

Es decir, la estrategia de pacificar la inseguridad sin persecución ni combate a los cárteles requiere de un elemento que pudiera tornarse inclusive aún más peligroso: la existencia de figuras criminales con voluntad y experiencia en asuntos públicos de gobierno.

Sin embargo, a la vista se tienen cárteles dirigidos por mentes de exclusiva formación criminal y delictiva, sin capacidad de razonamiento para contribuir a la pacificación de las zonas calientes en la república. Los cárteles han dominado zonas productivas por la vía de la violencia y para la concentración criminal de la riqueza producida.

La violencia del Cártel Jalisco, del Cártel de Sinaloa, del Cártel del Golfo y de los grupos sobrevivientes de Los Zetas y del Santa Rosa de Lima sólo han probado que los grupos delictivos no tienen voluntad ni interés en contribuir a la pacificación de la República. En este sentido, algunos analistas están percibiendo la necesidad urgente de regresar al modelo de persecución agresiva de capos y cárteles, sobre todo por la forma en que estos grupos dominan son las territoriales provocando el vaciamiento social de las comunidades.

Zona Zero

  • La reorganización interna en la Secretaría de la Defensa Nacional y su efecto en la funcionalidad del gabinete de seguridad estarían poniendo orden en la confusión de funciones. Al mismo tiempo, ese reacomodo va a exigir una mayor profesionalización de las dos cámaras legislativas federales dónde tienen que pasar los planes y funcionamientos de la seguridad pública, interior y nacional. Hasta hoy las comisiones legislativas de seguridad carecen de calidad y de reglas.

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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