Para Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón, el pasado martes 20 de noviembre fue su última ceremonia que, como secretarios de Defensa y Marina, asistieron para la entrega de ascensos y reconocimientos a los soldados de tierra, mar y aire.

En un hecho sin precedente –y vale la pena mencionarlo– que a esta ceremonia no asistieron los representantes de los poderes Legislativo y Judicial. Si para el ministro Luis María Aguilar, para Martí Batres y para Porfirio Muñoz Ledo no significa nada un acto de Estado tan importante y emblemático para las fuerzas armadas, entonces qué será para otros sectores activos de México.

LA OFENSA NO LA HICIERON AL PRESIDENTE SALIENTE; FUE PARA QUIENES SEGUIRÁN PROTEGIENDO A ESTE PAÍS. LOS MILITARES TRASCIENDEN SIEMPRE A LOS PROYECTOS POLÍTICOS.

Cada secretario de Defensa y de Marina ha dejado una huella significativa e imborrable en las fuerzas armadas. El general Cienfuegos y el almirante Soberón sin duda contribuyeron a una modernización y profesionalización sin precedente en la historia del Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina Armada.

Hacer comparaciones entre los secretarios del México moderno, sería irresponsable como inútil, ya que cada uno ha tenido que enfrentar un país que cada año reinventa quién llega a gobernarlo, en primer lugar, por la realidad que reciben cuando toman posesión y en segundo, por el proyecto de Nación que emprenden para administrar un espacio tan complejo como es México.

Los próximos altos mando del Ejército y Fuerza Aérea, así como de la Armada de México, no tendrán que llenar un vacío; al contrario, el general Sandoval y el almirante Ojeda cuentan con el liderazgo y las capacidades para comenzar desde el 1 de diciembre, su tiempo, su mando y, sobre todo, su legado a quienes los sucedan dentro de seis años.

NO RECONOCER LOS ESFUERZOS DE LOS SECRETARIOS SALIENTES SERÍA INJUSTO.

Enfrentaron con deber, honor, lealtad y patriotismo retos y amenazas que tuvo este país en materia de seguridad, defensa y apoyo total a la población.

Demostraron responsabilidad y amor a México.

Lograron demostrar, como todos sus antecesores, que la lealtad institucional de las fuerzas armadas es a toda prueba; demostraron que la lealtad siempre debe ser con honor. Demostraron que quien suma, no se equivoca.

Pocos caen en cuenta que los secretarios de Defensa y Marina que terminan su gestión nunca hacen política. Ninguno de ellos genera inestabilidad al país y mucho menos al presidente entrante.

3 DE DIANA

A los soldados de tierra, mar y aire que ascendieron el pasado 20 de noviembre, este espacio editorial les felicita y les reconoce su esfuerzo, dedicación y, sobre todo, su férrea convicción de servir a México.

A los generales de división DEM, José Luis Sánchez León, Jens Pedro Lohmann Iturburu, Salvador Gutiérrez Plascencia, Rogelio Armando Patiño Canchola, Adelfo Castillo López y Víctor Hugo Aguirre Serna; así como a los almirantes de cuerpo general DEM, Francisco Limas López, Rosendo Escalante Ilizaliturri, Mario Carbajal Ramírez, José Luis Arellano Ruíz, Arturo Ramón Boscó Romero, Octavio Trejo Hermida y Ernesto Schreiner Hernández.

A todos ellos, una sincera felicitación y los mejores deseos de éxito en sus nuevas responsabilidades.

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@elibarrola