Geopolítica árida en 2021 a la sombra de la vacunación

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Por: Claudia Luna Palencia

Los próximos meses serán tan complicados como los del año pasado, al menos en el terreno de la geopolítica, mientras las expectativas de la recuperación económica global están puestas encima de la mesa.

En 2021, tanto la OCDE como el Banco Mundial, prevén un  PIB global  del 4.2%  y del 5.2%, según el Fondo Monetario Internacional  mientras la Comisión Económica Europea (CEPAL)  tiene una estimación del 4.6 por ciento.    La recuperación económica se vislumbra con la esperanza puesta en las vacunaciones anticovid, en el desempeño del comercio internacional, la vuelta a la normalidad en las cadenas de suministro así como en la movilidad de las personas cuyo trasiego seguirá condicionado a la evolución de la pandemia.

En el terreno de la geopolítica, el cambio de gobierno en Estados Unidos  es visto con expectación, tanto en Europa como en Asia, a la espera de conocer el verdadero margen de maniobra que el demócrata Joe Biden tendrá como inquilino de la Casa Blanca.

Estados Unidos con su política  internacional del garrote (en unos períodos de gobierno es más inquisitiva y en otros menos) hereda de Donald Trump un trastorno en sus relaciones tradicionales: confrontado con sus tradicionales socios europeos   y en sus horas más bajas como miembro de la OTAN; con  la colateral  presión del gobierno de Irán que amaga con enriquecer uranio de forma inminente tras el abandono del Pacto Nuclear en 2018.

También están las relaciones en suspenso con Corea del Norte, Biden inicia su gobierno con el anuncio del dictador Kim Jong-un de fabricar más material nuclear y nuevos misiles de largo alcance.

La bienvenida al nuevo presidente será ríspida y riesgosa, tanto como caminar en el desierto encima de cristales rotos, Trump deja una herencia envenenada porque ni logró que Estados Unidos se llevase bien con Corea del Norte, ni con Rusia, mucho menos con China, ni fue capaz de que Irán dejase de enriquecer uranio.

Todo lo contrario ha dejado el avispero bastante revuelto, la política de pacificación para Israel y Medio Oriente  a la que dio el visto bueno para que su yerno, Jared Kushner, fuese el artífice de la misma  no ha hecho más que enconar más a los palestinos y confrontarse con la propia Unión Europea (UE) que avala la solución de los Dos Estados con  una parte de Jerusalén, como capital de Israel y la otra parte de la misma ciudad, como capital del Estado Palestino.

Han habido decisiones arbitrarias: el reconocimiento de  Jerusalén solo como capital de Israel, el traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv hacia  Jerusalén y la decisión de cortar todos los fondos norteamericanos a organismos de ayuda a los palestinos entre éstos los de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA).

La gran pregunta es cómo Biden logrará revertir todo lo que su antecesor hizo en cuatro años y el puzzle no se ve nada fácil de resolver porque hay mucho por recomponer:  por ejemplo, los aranceles impuestos a la UE, la guerra comercial arancelaria con China;  el recrudecimiento de las sanciones económicas y el congelamiento de bienes a Irán, Corea del Norte,  Venezuela y más recientemente incluyó a Cuba entre los estados que ayudan a los terroristas.

 

Consolidar alianzas

El analista español, Argemino Barro, señala que el presidente electo Biden, está destinado a mirar hacia Oriente: “Es allí donde está el gran centro de gravedad geopolítico, la fuerza magnética que cada vez más ocupa las mentes del establishment norteamericano; desde el nudo de Irán y sus planes nucleares, hasta la compleja, multipolar y a todas luces inevitable rivalidad con China”.

Para el también articulista de El Independiente, la primera prioridad de la nueva Administración demócrata será consolidar el apoyo de los aliados de la Unión Americana en Asia-Pacífico.

“También el propio Biden ha reiterado su intención de formar una coalición internacional frente a China. Hasta entonces no hará ningún movimiento al respecto de los aranceles impuestos por Trump”, señala.

Lo que se anticipa aunque no con muchas certezas es el acercamiento de Biden con sus tradicionales aliados de la OTAN, con un nuevo lenguaje menos ríspido y lleno de reproches; está en el aire qué pasará con el traslado de las bases estadounidenses de Alemania hacia Polonia ordenadas por Trump.

Al parecer, durará todavía un tiempo borrar la sombra del magnate y quizá todas las reincorporaciones no sucederán tan rápido como se quisiera en cuanto al retorno de la Unión Americana al Tratado de París, a la Organización Mundial de la Salud; a la UNESCO o bien revertir decisiones serias y torales como abandonar el Tratado Nuclear con Irán; romper el Tratado de Cielos Abiertos y abandonar igualmente el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio suscrito con Rusia.

“Otra señal de las prioridades geopolíticas de Biden es que el demócrata está pensando en nombrar un zar de Asia: la manera extraoficial de llamar a un ministro ad hoc para una tarea concreta. En este caso, para coordinar la estrategia americana en el continente a través de las diferentes secretarías y agencias del Gobierno federal”, a juicio de Barro.

Hay muchos intereses en la región desde las relaciones con Taiwán, Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunei hasta los constantes roces entre Estados Unidos y el gigante asiático en el Mar de la China Meridional.

Se ha quedado colgando además el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) que Trump ordenó abandonar en 2017 como una de las primeras medidas para borrar a la Administración de Barack Obama.

Hay muchas piezas en el ajedrez con jugadas que deberán ser estudiadas con precisión por el equipo que acompañe a Biden en el poder, por ejemplo, la retirada de  las tropas norteamericanas en Irak y en Afganistán reduciéndolas a la mitad.

 

Vacunaciones el otro reto

Todos los organismos internacionales coinciden en que, de enero a marzo, seguirán resintiéndose las efectos descontrolados del contagio que dejen las fiestas decembrinas; eso implicará que la prolongación de las medidas de confinamientos, semiconfinamientos y otras restricciones a la movilidad prevalecerán.

No obstante, se prevé que de cara al verano, con el avance de las inmunizaciones de Pfizer, Moderna y AstraZeneca y de otros sueros de varios laboratorios que serán aprobados en los meses venideros, logrará recuperarse  capacidad de movimiento.

Las cadenas de suministro global volverán a su curso normal con China como proveedor fundamental, su economía representará más de un tercio del crecimiento esperado en 2021.

La intención es que las vacunas den certeza y confianza, necesaria para que también sean restablecidas las cadenas de demanda y de consumo; desde el año pasado ha quedado una demanda acumulada y un ahorro acumulado en las personas y las familias.

Las inmunizaciones aprobadas en tiempos récord a finales del mes de diciembre pasado han significado una enorme luz de esperanza por  una  rápida vuelta a la normalidad en la que, como indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), la gente deberá continuar usando mascarilla a pesar de que esté vacunada con las correspondientes dosis señaladas.

Hay dudas por despejar en temas como la duración de la inmunización, cuánto tiempo es efectiva y si bien genera una protección de anticuerpos para la persona inoculada esto, aseguran los científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) no evitará -es una hipótesis- que un portador inmunizado deje de propagar el virus.

Solo dos países iniciaron enero con más de un millón de personas vacunadas contra el coronavirus: Reino Unido e  Israel; en cambio, en otros países el arranque ha sido fatal.

En España tienen acumuladas  743 mil vacunas de Pfizer y solo han puesto 150 mil  con  ciudades como Madrid que solo ha cumplido con el 6% de la meta semanal de inmunización y cada siete días llega un nuevo suministro de 370 mil dosis solo de Pfizer porque el pasado seis de enero la Agencia Europea del Medicamento aprobó el uso de emergencia del suero de Moderna para las 27 naciones del club europeo y eso implica otros cargamentos semanales de más viales.

Para la OCDE, la confianza puede resultar mermada nuevamente si surgen problemas con la distribución o inesperados efectos secundarios de las vacunas, y si no se aprenden las lecciones de las dos primeras olas de la pandemia.

En voz de  José Ángel Gurría, todo es posible con una coordinación y cooperación internacional, si se lleva a cabo de manera efectiva, los brotes futuros pueden ser controlados con sistemas de testeo, rastreo y aislamiento así como campañas de vacunación y fortalecimiento de la red de salud pública.

“Volver a construir mejor exige liderazgo y acción para construir sobre la promesa de vacunas, así como para reemprender negociaciones multilaterales sobre comercio, sobre el clima y sobre normas digitales para abrir camino hacia un crecimiento sostenible y una sociedad donde haya oportunidades disponibles para todos”, en la opinión del titular de la OCDE.

¿Cómo será el primer semestre de 2021? Prevalecerán las tasas  de interés bajas para apuntalar el crecimiento mediante el crédito y  el financiamiento sobre todo en sectores dañados por la caída del consumo y el frenazo en seco del turismo como son las micro, pequeñas y medianas empresas.

@claudialunapale