Europa toques de queda a la carta contra el Covid-19

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Por: Claudia Luna Palencia

Europa se acerca a diciembre superando los 266 mil fallecidos por coronavirus y más de 10 millones de contagios y como estrategia para ralentizar la velocidad de expansión del patógeno, los gobiernos en el viejo continente recurren a medidas polémicas como los confinamientos obligatorios y la modalidad del toque de queda.

La pandemia está retrotrayendo las libertades civiles a los tiempos en que, por una guerra o una amenaza de revuelta civil, los gobernantes tomaban la decisión de ordenar a la población un encierro involuntario en sus casas en determinadas horas sobre todo por la noche.

Todavía en el siglo XX, durante la Segunda Guerra Mundial, fue la forma de controlar a la población de los países invadidos por el ejército Nazi que solía patrullar las calles y asesinar a quien no cumpliese con dicha medida.

En España, con el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, conocido popularmente como 23-F, la toma del Congreso por el teniente coronel Antonio Tejero, durante la investidura del presidente Leopoldo Calvo-Sotelo, el tiempo que duró la intentona golpista (alrededor de 18 horas) fue impuesto un toque de queda por los sediciosos y ordenado por el general Milans del Bosch; finalmente dejó de tener efecto tan pronto los golpistas fueron apresados.

Un toque de queda por razones sanitarias es el nuevo brazo de competencias constitucionales a los que recurren los gobernantes, mientras cierta parte de la población sigue protestando -de manera violenta- por la restricción de sus libertades civiles y de movimiento.

La pandemia está dejando ver en las democracias occidentales un escenario inimaginable hace unos meses atrás: obligar a la gente a ceder su libertad de movimiento a fin de reducir los contagios… y si no obedece se le sanciona o incluso se le puede detener.

¿Qué es un toque de queda? Básicamente es una restricción o prohibición de circular libremente “por las calles de una ciudad o permanecer en lugares públicos, los habitantes únicamente pueden estar en   sus respectivos hogares salvo excepciones de necesidad o urgencia”.

Alejandro Valderas, historiador español, explica que los orígenes de los toques de queda en la Europa antigua tienen que ver con “el toque de ánimas”, las iglesias a través del repique de sus campanas no solo ordenaban la oración sino guarecerse en sus hogares sobre todo en las noches cuando había algún tipo de peligro de invasión, incendios o bien de propagación de la peste.

En la actualidad, en pleno siglo XXI, los toques de queda suceden a la carta en Europa y cada gobierno los moldea y regula a su gusto, van experimentando además con otras limitaciones como el cierre de los negocios sobre todo la hostelería para evitar que se den puntos de reunión entre la gente; los confinamientos perimetrales consistentes en cierres en determinadas provincias o ciudades o comunidades para evitar que entre o salga gente de un sitio a otro.

José Pichel, periodista del Confidencial, habla de los toques de queda “como un salto al vacío” y recuerda que durante la primera ola del coronavirus se llegó a aplicar en Tailandia, Emiratos Árabes Unidos y Kenia.

La falta de evidencia científica sólida acerca de qué este tipo de medidas funcionen está provocando hartazgo e incredulidad por parte de un sector férreo de la población que considera que hay otras opciones para combatir al virus antes que llegar a un encierro ciudadano.

“El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) publicó el pasado 24 de septiembre una guía de posibles intervenciones que incluía el toque de queda, realizando un análisis sobre las evidencias de su efectividad;  uno de los estudios que cita compara el efecto de diversas medidas en 41 países entre enero y mayo, llegando a la conclusión de que recluirse en casa reduce el número de reproducción (R0, que mide cuántas personas se contagian a partir de un caso) en un 18%, una cifra pequeña en comparación con otras medidas duras, como cerrar negocios de alto riesgo (40%)”, explica Pichel.

Otro estudio, añade el analista, recoge datos de 130 países y llega a la conclusión de que “las restricciones domiciliarias tienen un valor añadido limitado” como complemento a otras medidas de distanciamiento físico.

“En cualquier caso, los expertos coinciden en que el toque de queda apunta hacia los aspectos que han estado en el ojo del huracán en las últimas semanas, como el comportamiento de los jóvenes y el ocio nocturno, tanto en establecimientos hosteleros como en botellones o reuniones privadas”, agrega.

Por toda Europa

Totalmente controvertido: Francia anunció un toque de queda desde mediados de octubre, con un horario desde las 23 horas hasta las 6 de la mañana, sin embargo, datos del comité científico galo advirtieron a Macron que la rápida propagación detectada de 52 mil casos diarios podría pasar a 100 mil diarios en las próximas semanas.

En definitiva, ha sido la cifra de 523 fallecidos por coronavirus en un solo día, lo que motivó el anuncio de otro confinamiento está vez más flexible respecto al decretado en la primavera pasada y que duró cuatro meses; si bien nuevamente se obliga a la población a llevar un justificante de movilidad descargable de la página del Ministerio del Interior para mostrar en los controles policiales.

En Alemania, la canciller Merkel volvió a reunirse con los expertos en salud y los diversos líderes parlamentarios para analizar el panorama inmediato:  el diario Bild recogió la preocupación de todos los presentes tras constatar la evolución estadística de la pandemia en la nación germana.

“Mi convicción fundamental no ha cambiado, sólo que hoy me resulta aún más urgente: no somos impotentes ante el virus… nuestro comportamiento decide cuánto y cuán rápido se propaga; lo que tenemos que hacer ahora todos es reunirnos con mucha menos gente”, apeló a la responsabilidad ciudadana.

Las limitaciones nocturnas y el control de horarios han sido acompañados por el cierre total -desde el 2 de noviembre y por un mes- de todos los bares, la hostelería al completo que solo podrá entregar comida a domicilio; echan el cierre los gimnasios, centros de ocio y de diversión.

Alemania, al igual que Francia, ha decidido dejar abiertas las guarderías, las primarias, las secundarias y los bachilleratos mientras los trabajadores deberán privilegiar el teletrabajo.

A lo largo de la pandemia, Alemania ha evitado un lockdown al estilo del aplicado por Francia, España, Italia o Reino Unido al inicio de la primavera, lo ha hecho además confiando en la educación y en la cooperación de su población para mantener las medidas indicadas para contener la velocidad de contagio del virus: distancia física, uso de la mascarilla, higiene en las manos y limitación del número de contactos.

Mientras Francia superó los 500 fallecidos en veinticuatro horas, Alemania registró 85 decesos   en un solo día y Merkel ha decidido no demorar más tiempo para limitar la movilidad de la gente porque el sistema sanitario podría alcanzar “pronto” sus límites.

A su vez, en un solo día, Italia reportó a finales de octubre un total de  221 fallecimientos por Covid-19 e intenta evadir un nuevo confinamiento aplicando un toque de queda desde el pasado 26 de octubre hasta el próximo 24 de noviembre.

Todos los restaurantes, bares y cafeterías deberán cerrar desde las 18 horas hasta las 6 de la mañana y no se permite el funcionamiento de gimnasios, centros de natación, ni de cines ni la celebración de eventos culturales.

Para el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, si el toque de queda no frena los contagios habrá que tomar medidas más drásticas indeseables para toda la población por la afectación económica intrínseca.

«Si todos respetamos estas nuevas normas en noviembre podremos controlar la curva de contagios y mirar a la Navidad con más serenidad… debemos trabajar para tutelar la salud pero también la economía, con proporcionalidad”, destacó el premier.

La OMS ha destacado que Europa está severamente afectada por la segunda ola del coronavirus porque a su población le ha faltado “disciplina” para atender y respetar las recomendaciones.

Las reuniones y los contactos privados están identificados como uno de los principales focos de contagio del virus porque no se respeta ni el uso de la mascarilla, ni la distancia física de seguridad.

En varios  países de la región crecen las protestas callejeras de ciudadanos azuzados por la ultraderecha o la ultraizquierda que niegan la veracidad de la información acerca de la pandemia, cuestionando el uso de las mascarillas y exigiendo la restitución de su libertad de movimiento.

Italia, Francia, Alemania, Bélgica, Reino Unido y España son escenario constante de cada vez más protestas violentas contra las decisiones de los toques de queda y los reconfinamientos.

Hay un malestar hacia las decisiones oficiales, hacia la politización de la pandemia, la limitación de las libertades individuales y la gente acusa además que existe una pandemia de mentiras, de errores, de desinformación y de manipulación.

Al país ibérico se le ha complicado todo el panorama interno porque predomina una falta de entendimiento en buena parte del gabinete sanchista con muchos presidentes autonómicos pertenecientes a los partidos de la oposición.

En un solo día, España ha registrado 267 muertos por coronavirus  y el presidente Sánchez -en tono dramático- ha venido advirtiendo en sus comparecencias ante los medios de comunicación que “vienen días y semanas muy, muy duras, para todos” por lo que habrá que estar nuevamente preparados como sucedió en marzo pasado cuando decretó el  primer confinamiento hasta el 21 de junio.

A punto de concluir el año, la única esperanza está puesta en las vacunas contra el SARS-CoV-2,  la gente quiere continuar con sus vidas y además de conservar la salud, salvar sus negocios y empleos.