Resulta incomprensible para algunas personas que soldados y marinos en este país cuenten con instalaciones siempre en óptimas condiciones, es decir, bien pintadas, limpias, ordenadas y, por supuesto, operativas. Hasta un reportero se atrevió a señalar —hace unos meses— que cómo era posible que los soldados del Campo Militar N° 1 en Ciudad de México tuvieran esas casas, esos cuarteles, esas canchas deportivas, etcétera.

Lo que muchos no saben es que la diferencia radica en que los soldados de tierra, mar y aire adquieren un compromiso por mantener sus instalaciones en las mejores condiciones aun y cuando el presupuesto para tal efecto no alcance.

Todas las instalaciones militares y navales, en realidad son de México, no de los militares. Aquí el ejemplo para todas las instituciones del país es que con orden, disciplina y responsabilidad es posible mantener activos nacionales en condiciones óptimas.

Pocos, muy pocos, saben que lo aprobado en el Congreso para gastar en la dieta de un militar que se encuentra en operativos es de 70 pesos. Sí 70 diarios para desayuno, comida y cena. Para un preso federal, la dieta rebasa los 150 pesos. En México se tiene más presupuesto para la alimentación de un preso que la de un soldado.

Por todo lo anterior resulta indignante que el nuevo comisionado Nacional de Migración, Francisco Garduño, haya declarado que los policías federales son “fifís” y deben ser tratados como los soldados y marinos que integran la Guardia Nacional.

Quizá debería el “flamante” recién nombrado comisionado conocer las condiciones en las que tienen a los agentes migratorios mexicanos. Garduño demostró en sus declaraciones que, en primer lugar, no conoce las fuerzas armadas, que por cierto vienen a apoyar y soportar lo que sus agentes debieran hacer y, en segundo lugar, si una institución le sufrió los últimos seis años, fue la Policía Federal, sobre todo en el tema de viáticos, hospedaje y transportación. Muy atrás quedaron los negocios millonarios de Genaro García Luna y “compañía” para hacer turbia la aplicación del presupuesto de viáticos para los federales.

Lo lamentable —como bien lo indica Carlos Marín en su Asalto a la Razón de ayer— es que, para Garduño, los federales deben adecuarse a las condiciones en que están los militares apostados en Chiapas para hacer labores de protección migratoria.

Comisionado Garduño, ¿significa qué los federales deben aguantarse a como viven las fuerzas armadas? O, ¿cómo?

O, más bien, ¿cómo piensa usted que viven los militares? Peor aún, ¿tanto policías como soldados deben estar en las peores condiciones aun y a pesar de que ellos sí arriesgan su vida por los mexicanos?

El Presidente ha sido firme y convencido en cómo y cuál debe ser su relación con las fuerzas armadas. Andrés Manuel López Obrador comprueba diario el compromiso militar y naval en su proyecto de gobierno.

Es de lamentar que algunos funcionarios quieran seguir siendo oposición a las fuerza armadas. No se han dado cuenta que ahora se encuentran en el mismo bando.

Cabo de guardia

La única institución constitucionalmente facultada para comprar y vender armas y municiones en México es la Sedena. Es un tema de control, no de negocio. El rumor de que otra Secretaría pueda hacerlo mediante licitación es tan irreal como anticonstitucional.

Cada inicio de sexenio a alguien se le ocurren ideas como esa.

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