Cómo canalizar nuestra indignación por nuestros legisladores

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A un día de discutirse en el Senado la minuta, aprobada por los diputados, sobre la extinción de los comicios, la oposición vuelve a boicotear la sesión de las comisiones. Queda claro que Morena a menudo no cumple sus acuerdos en cuanto a procedimientos. También sé muy bien que la oposición es testimonial, pero ¿no hubiera sido mejor que los senadores de oposición hubieran estado presentes durante la dictaminación de la minuta sobre fideicomisos, tan solo para dar testimonio de su postura y abrir debate?

Por más que pienso, retengo poco de la oposición en el Congreso más allá de ocurrencias, soundbites chuscos, desesperados o “pegadores”, difusión de memes y caricaturas, realización de encuestas en redes sociales o de plano llamados a participar en Change.org. Pero poco hemos escuchado algo que se esperaría: una alternativa. Es más: a menudo, cuando suelo señalar la falta de una discusión o el posicionamiento de un tema, no faltan quienes me señalan que esa no debería ser labor de una oposición. Hasta me dicen que soy muy exigente con esos pobres angelitos, y que debería limitarme a criticar al gobierno.

Aun entendiendo que no pueden hacer mucho para modificar las iniciativas de Morena, salvo cuando se trate de una reforma constitucional, una tarea fundamental de la oposición política es precisamente plantear cómo decidirían los distintos asuntos públicos si pudiesen. De hecho, el proceso legislativo está lleno de oportunidades para hacerlo, desde la presentación de iniciativas, pasando por los debates, los foros de consulta y hasta los votos particulares. No importa cuán testimoniales pueden ser: con éstos buscan marcar un contraste e inspirar al ciudadano sobre las posibilidades que se pueden seguir.

Lamentablemente, es difícil encontrar votos particulares cuando se discute algo. A falta de causas claras y bien presentadas, pareciera que nuestros políticos de oposición se encuentran escondidos debajo de piedras, esperando que el gobierno cometa un error para medrar del escándalo. Como a muchos, esto me indigna. ¿Qué hacer? Comparto algunas ideas:

Primera, incrementar nuestra indignación al máximo: ningún tema que se está discutiendo en el Congreso fue una ocurrencia improvisada. Algunos asuntos, como los fideicomisos, llevan meses de estar sobre la mesa. El proceso legislativo está diseñado para ser lento, por lo que cualquier iniciativa atraviesa por meses entre su presentación y su dictaminación en las comisiones. Si la oposición las descubre cuando ya es muy tarde, entonces hay una falla fuerte en el sistema representativo, y es nuestra responsabilidad subsanarla.

Segunda, reconocer que no somos, ni seremos, expertos en todos los asuntos públicos. En ese entendido, piensen en los temas sobre los que tienen conocimiento e identifiquen las comisiones que los tratan. Se pueden encontrar en las páginas electrónicas tanto de las cámaras del Congreso de la Unión como de sus legislaturas locales. Identifiquen, al menos, a los presidentes y secretarios de cada una: a ellos se les debe hacer presión al momento que se discuten los dictámenes y quienes deben pagar en primer lugar los costos de las decisiones.

Tercera, hagan este ejercicio: vean las iniciativas que se discuten sobre sus temas, identificando las posturas partidistas. ¿Qué plantean? ¿Son relevantes? La mayoría se presentaron a manera de posicionar a sus proponentes, lo cual las hace irrelevantes. Sin embargo, algunas están pensadas para ser dictaminadas. Acepto que eso es complejo y toma tiempo, pero pueden hacer otra cosa: infórmense del debate con expertos que ustedes identifiquen, contrastando siempre sus argumentos. La eterna duda alimenta el espíritu crítico y construye ciudadanía.

Cuarta, piensen estratégicamente. Cuando escuchen que se discutirá algo sobre sus temas, salgan: no esperen a que lo hagan un grupo de legisladores que sólo han mostrado interés por medrar. Articúlense con otros para incidir, todavía más si tienen un perfil más visible. La política es un juego de inteligencia y estrategia, que se juega con la cabeza fría.

Quinta, si les fallan los legisladores, recuérdenlo y exíjanles cuentas en la siguiente elección. A partir de 2021 podremos juzgar a nuestros diputados federales a partir de su desempeño, dado que muchos competirán para quedarse. No olviden nada y no guarden nada.

Nadie hará su trabajo como ciudadanos si no lo hacen ustedes. Todos somos responsables.

@FernandoDworak