Alto Mando: Verdades absolutas

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Por: Miguel Ángel Godínez García

La verdad absoluta es tan perversas que incluso puede llevar a un genocidio. En la historia encontramos un buen ejemplo con Hitler, repetía tantas veces una mentira que terminaba convirtiéndola en verdad. Tal es el caso de las reacciones mediáticas después de que la Fiscalía General de la República exoneró al exsecretario de la Defensa Nacional, Gral. Salvador Cienfuegos Zepeda, de los cargos imputados por la Fiscalía de los Estados Unidos que pesaban en su contra.

Se habían dado por verdades absolutas las pruebas que se presentaron en el expediente compartido por la DEA a la FGR, tanto así, que lo único capaz de satisfacer a la Fiscalía Norteamericana y a varios medios de comunicación era la culpabilidad del general y no la posibilidad de que fuera inocente.

La detención en los EU de un general reconocido con el grado y cargo más alto al que un militar puede aspirar desató la indignación de muchos, no sólo se trataba de la ofensa y humillación para un general del nivel de Cienfuegos por la forma de su detención, ni de una afrenta en contra de las Fuerzas Armadas de México, se trataba de un atentado contra la soberanía de nuestro país, porque los convenios de colaboración binacional en temas de seguridad y narcotráfico no le dan la libertad de manejar investigaciones sin la colaboración mutua y la compartición de información obtenida en nuestro territorio, mucho menos de una detención de la importancia del general sin haber informado antes a las instancias mexicanas que corresponde.

Los hechos sólo evidenciaban en ese momento, que no se confiaba ni en la voluntad, ni en la honorabilidad o justicia de nuestras instituciones. Pero no se trataba de que confiaran o no, se trataba del respeto en la relación entre ambos países, por lo que a través de la gestión del Canciller mexicano Marcelo Ebrard se logró lo inimaginable, después de que se le negara una fianza y de haber sido trasladado a Nueva York acusado por narcotráfico y lavado de dinero, sin precedente alguno el pasado 18 de noviembre una juez federal acepta la solicitud del gobierno estadounidense de que fueran retirados los cargos contra Cienfuegos para que regresara a México en donde sería juzgado y sentenciado, en caso de encontrarse culpable. ¿Con qué elementos contó la juez para aceptar dicha solicitud y desestimar los cargos? ¿Cuál era la fortaleza de las acusaciones para dejarlo regresar a México?

La información que se dio a conocer sobre las pruebas de su relación con un desconocido narcotraficante por su bajo nivel de importancia, fueron recibidas en México por analistas, funcionarios y exfuncionarios, generales, compañeros de arma, militares y subordinados como absurdas, era impensable que un Secretario de la Defensa atendiera personalmente a un delincuente de ese nivel, que de ser cierto, no estuviera involucrado el Ejército Mexicano a través de la cadena de mando que el Gral. Cienfuegos tenía por el cargo que desempeñaba, un cargo en el que nunca se está solo, un funcionario, que en el caso del Ejército, se mueve en una casa de cristal, siempre a la vista de todos. No fue extraño pensar que las acusaciones, de un delincuente testigo protegido que al verlo en un programa de noticias lo señalara como el “Padrino”, no fueran contundentes.

La liberación del Gral. Salvador Cienfuegos sólo se podía interpretar como la insuficiencia en las pruebas presentadas, inconsistencias en la investigación y la falta de proporción de éstas con la persona a la que acusaba, de lo contrario, no hubieran permitido su libertad, no se hubieran jugado lo que hoy dicen que se jugaron, la aplicación de justicia en nuestro país. Hay a quienes les parecen dos meses muy poco tiempo para un expediente que a la DEA le costó años de investigación. ¿Cuánto tiempo era el suficiente para que investigara la FGR y pudiera ser creíble? En México no había ninguna investigación en contra del general, había que buscar las pruebas que desestimaran las hechas por la DEA.

Los delitos no eran cualquier cosa, manufactura y distribución de sustancias controladas. ¿Qué acaso no era sencillo poder determinar que un funcionario del nivel de Cienfuegos era imposible que tuviera él mismo y de manera personal la capacidad para fabricar y distribuir droga? Lavado de dinero. ¿Qué acaso no era sencillo cotejar los bienes y cuentas bancarias que posee el general e incluso su familia contra sus percepciones de más de 50 años de servicio en los importantes cargos que desempeñó? Las pruebas que acompañaban la declaración de delincuentes, que por cierto lo describen completamente distinto a la complexión corporal y estatura de Salvador Cienfuegos, eran mensajes de texto entre un narco y un tal Zepeda con una redacción y ortografía incapaz de pertenecer a  un militar con maestría.

Por otro lado, los agentes de la DEA omitieron de manera intencionada, el contenido de dos mensajes en la serie presentada de mensajes interceptados, la conversación de dos delincuentes que ponen en duda la veracidad de que el tal “Zepeda” de esa conversación fuera el Gral. Cienfuegos. Para la Fiscalía las investigaciones fueron suficientes, lo inverosímil de las acusaciones facilitó la investigación, se pudo comprobar que el dispositivo electrónico de donde se interceptaron los mensajes no era propiedad del general. Sin embargo, tal como se esperaba, éstas no satisficieron a algunos medios de comunicación y a los agentes de la DEA, sobre todo después de ser señalados de forma innecesaria por López Obrador, como fabricantes de delitos.

La falta de sensibilidad política y las acciones abruptas de acusar y señalar sin pruebas del Sr. Presidente generaron controversia y una gran molestia en el titular de la Agencia de Control de Drogas y anuncia el Departamento de Justicia del vecino del norte, que reservar la posibilidad de reiniciar con las investigaciones del caso Cienfuegos en caso de que México no tome acciones pertinentes en contra de Cienfuegos, insistiendo en su verdad absoluta de que las pruebas son contundentes.

Y por si faltara algo más a la tensión entre ambas naciones, el Presidente ordenó hacer público el expediente confidencial que compartió Estados Unidos con las autoridades de Justicia mexicana, tanto la Fiscalía General de la República como la Cancillería, dieron a conocer el expediente de cientos de páginas, poniendo en riesgo el tratado de Cooperación sobre Asistencia Jurídica Mutua.

López Obrador inicia la administración de Biden con el pie izquierdo en un momento en el que la relación con Estados Unidos es fundamental para la vida del país. Primero no reconoció el triunfo del candidato Electo Joe Biden, tardó 30 días en felicitarlo, no fue capaz de condenar los lamentables hechos de vandalismo en el Capitolio por su frase predilecta que aplica cuando le conviene, “No Intervención” pero si se da permiso de defender a Trump frente a los propietarios de las redes sociales.

Pareciera que López Obrador necesita un conflicto con los Estados Unidos, de lo contrario sería incomprensible su actitud de crítica e intervención como lo señala la prensa internacional al haber ofrecido asilo político a Julian Assange, sin que además éste lo solicitara, Assange no es un problema menor, para Estados Unidos significa un atentado contra su Seguridad Nacional, por eso es totalmente irresponsable que sin que el mismo Assange esté interesado en venir a México, López Obrador ya le haya ofrecido asilo político. Ingenuidad o perversidad, aún no logro descifrarlo.

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