Las ejecuciones del crimen organizado en el primer trimestre del año aumentaron 35%, de acuerdo a un reporte publicado por la asociación civil Semáforo Delictivo. En voz de su director, Santiago Roel, de los 2 mil 346 homicidios dolosos registrados en marzo pasado, el 75% (mil 759), son asesinatos vinculados a la delincuencia organizada, que opera en el país.

“De 2006 a 2017 se han registrado 122 mil 206 muertes atribuidas a los grupos delincuenciales. Antes de 2008, las ejecuciones perpetradas por el crimen organizado eran alrededor de 2 mil por año. Ahora, son por mes; de ese tamaño es el problema, pero de ese tamaño es también la solución”, subrayó el activista.

Los delitos que se incrementaron en los primeros tres meses del año, de acuerdo a la investigación son el narcomenudeo, 37%; feminicidio, 18%; homicidio doloso, 16%; violencia familiar, 8%; robo de vehículos, 7%.

En cuanto al homicidio doloso, en entidades como Nayarit, Quintana Roo, Guanajuato, Aguascalientes, Tamaulipas, Baja California, Puebla, presentan un repunte considerable. Mientras que entidades como Coahuila, Michoacán, Chihuahua, Sinaloa, Sonora, Nuevo León, presentan una disminución.

“Llevamos 10 años de estrategias parciales o equivocadas, que nos han metido en una espiral negativa de violencia que ha deteriorado el Estado de Derecho y la confianza de los mexicanos en sus instituciones, lo que resulta peligroso”, lamentó.

Ante este panorama, el experto consideró que los candidatos a la presidencia deben presentar propuestas orientadas a fortalecer el sistema de seguridad, con estrategias y procesos de implementación efectivos, que alienten la participación de largo plazo y de mejora continua.

Finalmente señaló que Semáforo Delictivo plantea una propuesta de paz en la que las fuerzas militares incursionen en labores de seguridad pública como excepción, no como regla.

“La visión de paz debe incluir, entre otras cosas: el fortalecimiento del Estado de Derecho; el tomar decisiones por el bien de México y no por los intereses de otros países; entender que es un proceso estructural, de largo plazo, al que todos los partidos debieran sumarse y al que todos podemos contribuir”, argumentó.

Insistió en que México puede ser un país en paz y para lograrlo se deben entender las causas estructurales de la violencia y las alternativas de solución.