Roberto Moyado Esparza , “El Betito”, detenido la noche del miércoles por la policía capitalina por ser el supuesto líder de la organización criminal Unión Tepito, se hacía pasar por un antrero con locales en Polanco, el corredor Roma-Condesa y supuestamente quería expandirse al sur de la Ciudad.

De acuerdo a testimonio de sus vecinos Moyado Esparza presumía que estaba por inaugurar cantinas en Coyoacán, Xochimilco y Tlalpan.

Sin embargo, “El Betito”, fue identificado por las autoridades federales como el principal generador de violencia en toda la metrópoli, al ser vinculado en más de 50 ejecuciones, así como las extorsión.

Durante 10 años operó en la Ciudad de México, lo que preocupó a la Policía Federal, dependencia que desde 2017 lo estaba persiguiendo, debido a que desde ese año la comercialización de drogas al menudeo, así como los homicidios dolosos, empezaron a repuntar en la capital.

La detención fue realizada por integrantes de las fuerzas federales, pues presuntamente “EL Betito” contaba con la protección de las autoridades locales, tanto de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) como de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de la Ciudad de México, ya que en repetidas ocasiones, cuando estaban por arrestarlo, le daban el pitazo y lograba escapar. Las primeras declaraciones del inculpado confirmaron esta versión.

El último intento por detenerlo fue en febrero pasado, cuando los agentes federales lo ubicaron en la colonia Lindavista, de la delegación Gustavo A. Madero, pero “El Betito” pudo huir hacia el Estado de México. A raíz de ese incidente, las autoridades investigadoras federales decidieron operar solas.

Gracias a ello, lo ubicaron desde abril pasado en un departamento en la colonia Polanco, delegación Miguel Hidalgo. Nadie sospechó de él, porque en ocasiones se le veía con gente del medio del  espectáculo, lo que reforzaba sus dichos de que era un antrero de renombre en la Ciudad.

Se movía sin guardaespaldas, aparentemente no confiaba en nadie. Sólo su hermano manejaba la camioneta Tahoe en la que fueron detenidos. Posteriormente, detalló nombres y apodos de sus lugartenientes y señaló tres casas de seguridad ubicadas en Tepito y la colonia Guerrero, que eran sus principales centros de operación.

Durante los últimos cinco años, el presunto delincuente perdió 30 kilos, se injertó cabello y se sometió a una serie de cirugías estéticas para cambiar su fisionomía, a fin de no ser identificado.

El capo incluso portaba licencias de conducir y una identificación del Instituto Nacional Electoral (INE) con su nombre actual.

Debido al cambio, las autoridades federales lo sometieron a pruebas de ADN para corroborar su identificación y turnarlo a un juez de control. El Betito se encuentra detenido en las oficinas centrales de la Procuraduría General de la República (PGR), pero se espera que en los siguientes días sea turnado a un penal de máxima seguridad.